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Los métodos de fijación usuales son dos: por medio de tirafondos, eventualmente
clavos, para los cuales las chapas deben ser previamente perforadas, y por medio
de grapas. Se recomienda el segundo método de indudables ventajas sobre el
primero. Como es un material poco elástico, conviene darle facilidad de
movimientos, cosa que se obtiene mejor con las grapas que con los tirafondos;
además, un exceso de presión por parte del operario en el ajuste del tirafondo,
puede determinar tensiones locales, capaces de trizar el material. La colocación
de las chapas resulta facilísima sobre los tirantes de sostén; como estos
últimos pueden ser de madera o hierro, Ia grapa vienen ya con la forma adecuada
a cada tipo. Finalmente, las chapa pueden recuperarse totalmente sanas como
material de demolición. Los pliegos de obras publicas prohiben el uso de clavos
y tirafondos. De cualquier manera, tanto la grapa como los tirafondos deben ser
galvanizados.
A mayor espesor mayor resistencia. Los tipos comerciales se producen en
espesores de 4, 6, Y 8 mm; por supuesto que no mediando razones de economía
deben ser preferidos estos últimos Plástico. Por el momento, estas unidades son
de alto costo. Se las fabrica en las mismas medidas que la de fibrocemento,
galvanizado y aluminio para su reemplazo directo. Son translúcidas, incolora, o
ligeramente coloreadas y se usan para la iluminación, en cuya aplicación
resultan un artificio de muy fácil colocación y relativamente barato en
comparación con claraboyas, etc. Cubiertas con chapa, metálicas delgada, lisa.
Las cubiertas hechas con chapas metálicas lisas, de muy poco espesor, son tal
vez el medio mas eficaz y duradero de proteger un techo. Pero a la, grandes
ventajas que ofrecen en cuanto sea servicio y vida se oponen dos inconvenientes
serios, por lo menos en nuestro país: su alto costo y la gran especialización de
la mano de obra necesaria, que influye fuertemente sobre el primero.
Como las chapas, por lo mismo que son metálicas, son muy sensibles a los cambios
de temperatura, su disposición es tal que permite una inmediata acomodación de
las dilataciones; de allí su nombre mas conocido: techos a libre dilatación. Con
ellas es posible obtener mínimas pendientes y también el recubrimiento de
superficies verticales, aunque para este ultimo menester carecen de atractivo
arquitectónico. Superficies curvas y delgadas agujas encuentran en este sistema
una inobjetable solución técnica. Los materiales usados son el cobre, el cinc,
el aluminio, el hierro galvanizado y el plomo. Estos últimos están menos
generalizados: el ultimo, por su costo y el primero por razones de calidad de
ninguna manera comparable con la de los demás del grupo. Para los tres metales
nombrados en primer termino los detalles constructivos son los mismos. El hierro
galvanizado en cambio, menos dúctil se aplica con uniones mas sencillas, y
también menos seguras. Finalmente el plomo, por su peso y espesor lleva muy
pocos pliegues; da el cierre mas seguro; es el mas duradero y maleable, se
suelda con total facilidad. Es ideal para cubrir con seguridad las mínimas
pendientes. En orden de méritos le sigue el cobre y luego el cinc. EI cobre,
expuesto a la intemperie, se patina y adquiere una gran belleza.
(Enviado por: Julio A. megia, Fuente oficial:
Archivo de consulta personal..) |