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Entre las funciones de índole específica tenemos: actividad pesquera, de recreo
y de defensa. Desde el punto de vista funcional, la obras y las instalaciones de
un puerto se pueden clasificar por su ubicación. Así, en la zona marítima,
destinada al barco, se disponen las obras de abrigo que protegen la zona de
atraques del oleaje exterior, constituidas fundamentalmente por los diques; las
obras de acceso que facilitan el acceso del barco al puerto en condiciones de
seguridad, garantizando su maniobrabilidad, anchura y calado adecuados. Entre
ellas tenemos la señalización (radar, faros, balizas, radiofaros, boyas,
etcétera), los diques de encauzamiento, canales dragados, esclusas; las obras de
fondeo con la función de mantener el barco amarrado en aguas tranquilas a la
espera de su turno de atraque en los muelles; y las dársenas que constituyen la
superficie de aguas abrigadas aptas para la permanencia y operación de los
barcos (de marea o de flotación, según estén o no sometidas a la acción de las
mareas).
En la zona terrestre, destinada fundamentalmente a la mercancía, nos encontramos
con la superficie de operación terrestre constituida por los muelles, que además
de facilitar el atraque y amarre de los barcos, sirven de soporte al utillaje y
de acopio provisional de mercancías; y los depósitos que además de adecuar un
espacio a las mercancías, sirven de regulación de los flujos
marítimo-terrestres. En la zona de evacuación, destinada al transporte
terrestre, debemos diferenciar las vías de acceso al puerto desde la Red de
carreteras general, las de circunvalación o reparto y las de penetración a la
zona de operación terrestre, con sus áreas de maniobra y estacionamiento.
Ocasionalmente pueden ubicarse en los puertos una zona de asentamiento de
industrias básicas: siderurgias, astilleros, petroquímicas, refinerías, etc. En
algunos casos ha sido necesario crear puertos exclusivamente para su servicio.
El conjunto de servicios que presta un puerto se pueden clasificar en función
del ámbito al que van destinados. Entre los servicios al barco tenemos la
consigna, el practicaje, el remolque, el avituallamiento y el mantenimiento.
Para los servicios a la mercancía tenemos la consigna, el estibaje, la aduana,
la sanidad, la vigilancia y los servicios comerciales. Los servicios al
transporte terrestre son los de representación, reparación y estaciones de
servicio. Para terminar, el apartado de servicios varios, entre los que se
encuentran los seguros, los bancarios, los mercantiles, los de comunicación,
etc. (Enviado por:
Pedro B.. Marquez, Fuente oficial:
Archivo de consulta personal...) |