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Los siglos barrocos mexicanos fueron también profundamente religiosos, y que
mejor que el barroco para expresar esa nueva idea de Dios con todo su sentido
alegórico. Tratar de establecer una tipología del barroco mexicano resulta
complejo, ya que existen una grana variedad de elementos del repertorio formal,
de soluciones espaciales, materiales y acabados empleados.
Tipología Habitacional.
Viviendas colectivas, casas individuales para familias modestas, mansiones
palacios citadinos, vecindades y casas de alquiler para las clases mas bajas, y
casa de recreo en los alrededores de las ciudades, fueron algunas de las formas
de vivienda mas comunes en el siglo XVIII. Las casas en México eran, como
Cervantes de Salazar: “…magnificas y hechas a gran costa, cual corresponde a
vecinos tan nobles y opulentos. Según su solidez, cualquiera diría que no eran
casas sino fortalezas”.
La Mansión o Palacio.
Las mansiones se solucionaban alrededor de un patio central aunque podían
tener dos o mas. El patio principal era el mas importante, no solo por sus
dimensiones, sino por la ornamentación que tenia como escalinatas, fuentes, y el
monumental portal cuyo zaguán era de inmensas proporciones. Los patios
centralizados obedecían al requerimiento funcional de una circulación directa a
cada una de las partes de la casa, así como para iluminación y ventilación.
Estas mansiones podían tener dos o mas pisos además del primero, aunque lo común
fue que contaran con plata baja entresuelo y primer nivel. El entresuelo es el
equivalente al mezanine contemporáneo y en el se encontraban diversas
habitaciones para albergar a las gentes que se encargaban de los negocios
familiares. En el primer piso, después de circular por las amplias escalinatas,
se hallaba la casa habitación. Hacia el frente de la casa, se localizaba la
sala, el salón del estrado y algún otro que servia para festividades. En las
otras crujías se localizaban las recamaras, con pequeñas antecámaras que servían
de vestidor-biblioteca, sala de tertulias, salón de música u otras dependencias
como la capilla y el costurero. Dando hacia el segundo patio, se localizaban los
placeres, letrina, y la “asistencia” que funcionaba como comedor pero también
como sala familiar informal. En el segundo patio, al mismo nivel, estaba la
cocina, despensa, bodega, y las habitaciones de servicio con sus respectivos
placeres y letrinas.
Fachadas
Las fachadas fueron decoradas de muy diversas formas, sin embargo, su esquema
compositivo fue similar en todos los casos. El vano de mayor importancia era el
del acceso, no solo por su monumentalidad si no porque marcaba el eje que servia
de pauta al esquema compositivo final, este vano era enmarcado por jambas
ricamente decoradas o por pedestales sobre los cuales descansabas pilastras o
columnas que sostenía un entablamento ricamente ornamentado a la manera barroca.
El bacón principal era también jerarquizado por su forma y ornamentación. El
esquema terminaba con un pretil con gárgolas, coronado por pináculos, que
enmarcaba los vanos, tanto los de la planta baja como las del primer piso, y se
enmarcaban a través de jamabas que se cerraban por medio de dinteles o arcos
diversos. En las fachadas, los materiales fueron utilizados para impresionar
visualmente al espectador por medio de luz o de colores y de texturas diversas;
así se recubrieron de azulejo o bien de piedras combinadas.
Las casas de “taza y plato”
Eran casas de alquiler que constaban de una sola pieza, pero que por su altura
admitían la colocación de un tapanco que permitía utilizar doblemente el espacio
interior. Son características de este tipo de habitación el tener una sola
puerta de acceso y sobre esta, a la altura del tapanco un vano de escasas
dimensiones que ilumina y ventila el interior de la vivienda. Este se organizaba
linealmente sin interrupción, a lo largo de toda la cuadra, dando la impresión
de una monotonía obsesiva a la vez que una gran unidad. Este tipo de
habitaciones pertenecía por lo general a la iglesia y fue común tenerlas en
edificios como colegios y hospitales.
Casas unifamiliares.
Podían ser propias o de alquiler y eran similares a las mansiones, pero con
menos pisos y menos habitaciones y un patio equivalente a la mitad del patio de
las mansiones.
Las vecindades.
Constaban de un patio central alargado y estrecho a cuyos lados se alineaban
casas de dos piezas y una cocina; a veces cada una de ellas contaba con un
pequeño patio. Los baños y lavaderos eran comunes y se encontraban al fondo, al
igual que la escalera que conducía a un piso superior a cuyas casas se accedía
por medio de un estrecho corredor que rodeaba el patio.
Sistemas constructivos.
Todas las construcciones se encontraban a la misma altura, los techos eran
planos y en las cornisas asomaban canales de madera o barro por donde caía a la
calle el agua de la lluvia. Los siglos barrocos siguieron usando
fundamentalmente los mismos sistemas constructivos del siglo XVI. Sin embargo la
arquitectura religiosa implemento el uso de la cúpula.
Arquitectura del siglo XVIII en Puebla
Durante los siglos XVII y XVIII se plasmó en Puebla un estilo local, (tomando
como base el Barroco) que se conoce como poblano, en las construcciones
importantes de esta ciudad. Dentro de este estilo sobresalen la Catedral y la
Capilla del Rosario. Por desgracia a finales del siglo XVIII la población en
Puebla disminuyó enormemente debido a varias epidemias. Esto permitió que por un
largo tiempo la ciudad permaneciera casi inalterada. (Enviado por:
Juan E. Mota, Fuente oficial:
Archivo de consulta personal..).
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