|
es decir, el carácter sustancial de la pintura. El color es
más confuso que la línea; es enigmático en las sensaciones que despierta en el
contemplador. Considerado como irracional y menos inteligible que la línea, va
dirigido a los sentidos, es sensorial. Por sus profundos y misteriosos poderes,
el color se convierte en el vehículo de la expresión del pintor, ya que este se
formula antes las sensaciones que el pensamiento. Algunas escuelas pictóricas se
han enfrentado en una apasionante dialéctica entre la línea (elemento
intelectual) y el color (elemento sensorial), como fundamento de la creación
pictórica; recuérdese el caso extremo, y con reflejo en las fuentes literarias,
la disputa entre la escuela florentina y la escuela veneciana, dentro de la
pintura del Renacimiento italiano.
El color ha contribuido en buena medida a
acentuar la imitación de la naturaleza en el arte, añadido a la forma encerrada
en el contorno, ha ido como compañero de viaje del modelado, con la posible
función de acentuar la sensación de realidad y verismo. Pero aquí no se trata de
considerar los colores que tienen las cosas en la naturaleza, es decir, los
colores “locales”, ya que el color no está sujeto a la representación de los
objetos. Lo que importa es el color en sí mismo, independiente de la naturaleza
que no se nos propone como signo distintivo de las cosas, sino como componente
de un orden que tiene su propia existencia, distinta de la natural. El color
vale y tiene razón de ser según la luz que lo ilumine. Si se observa un objeto,
el color que se ve depende de las propiedades del material, el tipo de luz que
lo ilumina y las características de la visual individual del observador. Al
percibir el color entran en juego las propias vivencias y sensaciones, inclusive
evocaciones. Wassily Kandinsky dice que la forma misma, aunque sea abstracta o
geométrica, tiene sonoridad interna, y siempre la forma contiene al color, vale
decir que si se piensa en un color no se ve por el color mismo, sino que debe
estar dentro de una forma. Cada matiz, cada color, genera más imágenes. Esto va
directamente relacionado con cada persona, dependiendo de su individualidad,
edad, sexo, estado emotivo, personalidad y experiencia. Esto determinará la
individualidad de la forma con respecto a la individualidad del color, ambos en
interconexión expresiva.
El color es un medio para expresar y construir ideas a través
de las imágenes. Según el orden que se utilice, basándose en las distintas
proporciones del color y las combinaciones del mismo, el creativo elige de
alguna manera la combinación, impacto y estrategia, según lo que desee
transmitir. El camino ideal es ir de lo intuitivo a lo conceptual, a través de
la investigación, descubrimientos y teorizaciones, no sólo generales sino
individuales. La configuración geométrica, las formas arquitectónicas, si las
hubiese, los colores y texturas, el modo de composición, de asociación y de
interacción de esas formas y colores que constituyen el cuadro. Las impresiones
o expresiones afectivo-emotivas que acompañan a las estructuras del dibujo y del
color. De todas estas interacciones o simbolismos en la ejecución de un paisaje,
por ejemplo, se producen sensaciones diversas en el espectador, en cuanto al
color elegido, en cuanto a la atmósfera, a la textura y a la luz. Cada una de
ellas logra exaltar la calidad y cualidad de todos los elementos ubicados en la
composición. En la pintura se estudia la estética del color, las leyes del
color, la articulación de los colores entre sí, los colores que se contraponen o
los que yuxtapuestos vibran más, es por eso que se debe dar más importancia y
estudiar más la comunicación visual, el pensamiento visual, como pauta sensitiva
y emocional, para obtener mejor comunicación en la expresión visual. |