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Lustre. Los efectos
brillantes que vemos en la seda o el satín tienen que ver con el hecho de que la
percepción visual de áreas luminosas pequeñas se combina con contraste negro.
Aunque esto se logra de forma natural con cierta relación de la tela con la luz;
los artistas pueden crearlo apoyándose en el contraste negro con las áreas
lustrosas y el fondo.
Iridiscencia. Las conchas
en el mar, por ejemplo, son atrayentes por sus formas, texturas y colores. El
efecto visual radiante hallado en el interior de una concha se conoce como
iridiscencia y opalescencia, efecto que ocurre cuando contrastan el gris y la
luz. Un diseñador podrá lograr iridiscencia si usa gris en las mismas áreas de
contraste negro del lustre.
Luminosidad. Es la
cualidad del brillo: luz y oscuridad. Cuanto más delicado sea un contraste
dentro de un diseño, más luminosa será su apariencia. La luminosidad depende del
contraste, del mismo modo que el lustre y la iridiscencia; sin embargo, este
contraste es tan extremo sutil y el resultado es un efecto casi no terrenal. |