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Técnicas Cromoterapicas. A
menudo combinadas, las herramientas que utiliza el
cromoterapeuta son los rayos de luz coloreada, el
agua solarizada, la elección de alimentos según su
color, la coloración ambiental, los vestidos, etc.
Luz Coloreada: Como se comprenderá, el color
es sensación, pero sobre todo luz, es decir, energía
radiante que viaja por el espacio en forma de ondas
electromagnéticas variables en dimensión, intensidad
y frecuencia. En un departamento a oscuras, el
paciente es expuesto a la luz coloreada de una
lámpara cromoterápica o de un simple proyector de
diapositivas, relajándose y concentrándose a la vez
sobre el color aplicado y sobre la parte tratada.
Pero su aplicación, los crometerapeutas disponen de
diversos dispositivos ópticos provistos de filtros
especiales con los que es posible utilizar las
distintas longitudes de onda de los diferentes
colores del espectro luminoso visible, al objeto de
tratar problemas estéticos o relacionados con el
estrés y las deficiencias energéticas. En el campo
de la medicina estética se obtienen efectos óptimos
sobre acné, estrías, piel grasa, arrugas, eritrosis,
etc. En el caso de la celulitis, el masaje bajo luz
azul resulta menos doloroso y se obtienen resultados
inmediatos y controlables desde la primera
aplicación.
Cromoterapia Medica: Desde el punto de vista
médico, tres colores son eficaces en el tratamiento
de enfermedades crónicas: rojo, azul y amarillo. El
color rojo, color cálido, debe ser utilizado cuando
hay atonía del organismo; es excitante y estimula la
circulación sanguínea. Puede ser beneficiosamente
empleado para activar el aparato digestivo y contra
depresión nerviosa, hipocondría, melancolía,
neurastenia y parálisis parciales o totales. En
cambio, agravaría las enfermedades contraídas por
mala aplicación del color azul. El amarillo y el
naranja, dos colores alegres y vitales, son
igualmente estimulantes, eficaces y se utilizan en
problemas de hígado, intestino, asma, bronquitis
crónica, estreñimiento debido a vida sedentaria,
hemorroides, gota y reumatismo crónico. El verde es
un color analgésico, que se puede utilizar para
calmar todo tipo de dolores y neuralgias. Ayuda a
tratar la hipertensión, la gripe, y las
inflamaciones genitales. Ha logrado notables efectos
en ciertas psicopatías, así como en la forunculosis,
la incontinencia de orina, la sífilis y el cáncer.
El azul, color frío, refrigerante, sedante,
antibiótico y astrigente es preconizado en los
estados febriles e inflamaciones producidas por
gérmenes: sinusitis, laringitis, amigdalitis, asi
como para combatir insomnios, terrores nocturnos en
la infancia, neuralgias intercostales, cefaleas,
disentería y cólera. El color violeta tiene las
mismas indicaciones que el azul. Además es eficaz
contra la anemia.
El púrpura tiene su principal
acción sobre los riñones y pulmones. El índigo,
mezcla de azul y rojo, está indicado en los
problemas respiratorios. Se recomienda en la
neumonía, las bronquitis con tos seca, asma y
dispepsia crónica. El ultra-violeta, de reconocidas
propiedades antimicrobianas, es utilizado para la
esterilización de algunos alimentos y del agua.
Puede ser útil en hiperexcitabilidad nerviosa. Otro
punto a considerar es el de la intensidad de la
fuente luminosa, al mismo tiempo que el color, y
esto es particularmente importante en el tratamiento
de los tumores. El color azul es el que posee un
mayor poder de inhibición. En la oscuridad,
aplicando luz azul, los tejidos normales se
desarrollan moderadamente, mientras que los tejidos
neoplásicos dejan de desarrollarse. La Cromoterapia
ha sido y es todavía una técnica empírica, pero
gracias a estudios serios se están elaborando
medidas precisas para poder sacar de los colores
todo el partido terapéutico que es de esperar. |