Antecedentes de la estacion de Ferrocarril de FENADESAL y construccion


   


Antecedentes de la estacion de Ferrocarril de FENADESAL y construccion. 

El desarrollo del ferrocarril en El Salvador se inicia con la necesidad de transportar la producción de café desde los sitios de cultivo hasta los puertos donde sería embarcado para su comercio con los países industrializados, convirtiéndose además en parte fundamental del sistema económico nacional en una época en la que se había alcanzado un alto nivel de desarrollo gracias a este producto. Estos fueron los elementos que marcaron la pauta para el aparecimiento de este importante medio de transporte a manos de contratistas extranjeros. Mientras el café continuó generando divisas para la nación y los concesionarios del ferrocarril obtuvieron sustanciales ganancias, el mantenimiento del sistema ferroviario y de su infraestructura se mantuvo en condiciones óptimas.

Sin embargo, con la caída de los precios del café a finales de la primera mitad del siglo XX, el uso del ferrocarril como medio para el transporte de carga, comenzó a decaer y los inversionistas extranjeros disminuyeron paulatinamente los fondos para su mantenimiento, por lo que el sistema ferroviario entró en un período de decadencia que desde entonces amenaza con hacerlo desaparecer.  Si a este fenómeno se le suma el desarrollo de las carreteras a nivel nacional, las cuales llegaron a competir fuertemente con el ferrocarril al haber sido trazadas generalmente paralelas a las vías férreas; la falta de una visión más amplia por parte de sus concesionarios y la posteriormente mala administración del Estado, la industria del ferrocarril en El Salvador se vió severamente afectada y entró en crisis. Posteriormente, la guerra civil de la década de lo 80’s vino a dar la estocada final a este medio de transporte, aumentando su deterioro físico.

Su mantenimiento ha desaparecido casi por completo y se ha transformado en una carga para el Estado, sus costos de mantenimiento y operación están por encima del nivel de las ganancias que éste podría generar. Sin embargo, a pesar de todas estas desventajas, aún existen algunas instituciones y personas que se niegan a verlo desaparecer y están buscando las posibilidades de conservarlo y difundirlo para las futuras generaciones de salvadoreños. El ferrocarril en El Salvador marcó una época muy importante en el desarrollo nacional, generó cambios en la vida de la población, en el aspecto urbano y rural de forma radical, dio paso a nuevas formas de expresión arquitectónicas con nuevos materiales y sistemas constructivos. Llegó a calar tanto en la economía, historia e identidad cultural nacional que aún ahora, después de más de un siglo de antigüedad, luego de tantos reveces y problemas, sigue siempre aguardando el momento para prender de nuevo sus calderas y recorrer los tramos que aún están habilitados alrededor de bellos paisajes de nuestro país.

El ferrocarril, su arquitectura, su equipamiento e infraestructura, han llegado a una etapa de decadencia y olvido más no así sus recuerdos y su legado histórico. En los párrafos anteriores se ha dado una reseña histórica que enmarca la época y los hechos más relevantes dentro de los cuales surgió el ferrocarril en nuestro país. A continuación se profundizará un poco más sobre este medio de transporte en nuestro país, su desarrollo, su arquitectura y la forma en cómo transformó la vida de los salvadoreños. Conociéndose todas las ventajas del ferrocarril en los países donde fue introducido, y habiéndose visto la necesidad de mejorar las comunicaciones en El Salvador; sucesivos gobiernos y cafetaleros capitalistas de finales de siglo, no pudieron menos que ilusionarse con la construcción de un ferrocarril en nuestro país, aun cuando esta empresa excedía los recursos con los que el Estado podía contar para iniciarlo.

El primer intento para mejorar las comunicaciones internas de El Salvador, consistió en la elaboración de un contrato que el Gobierno, bajo la administración de Santiago Gonzáles, firmó en 1872 con el contratista Juan L. Buerón, para la construcción de un ferrocarril que conectarían los tres puertos de la República con las ciudades más cercanas. El contratista viajó entonces a Francia, con la intención de concretizar la empresa; pero tanto el terremoto que en el año de 1873 destruyó gran parte de la ciudad de San Salvador, como la falta de inversionistas interesados, lo hicieron desistir de la misma, dejando como único fruto un ferrocarril de sangre, el cual consistía en un ferrocarril movilizado por animales de carga, que uniría a las ciudades de San Salvador y Santa Tecla; este fue inaugurado en 1876. —————————————————————————————- Colaborado por: Marco Antonio Cortés Monteagudo PLAN MAESTRO ZONA LA TIENDONA – TERMINAL DE ORIENTE CATEDRA. TALLER DE PROYECTACION VIII CATEDRATICO. ARQ. FREDY REYNALDO JOMA INTEGRANTES. BR. SALVADOR OSWALDO AYALA BR. MARCO ANTONIO CORTEZ BR. CARLOS MAURICIO LÓPEZ .  —————————————————————————————————————


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Un comentario

  1. OSCAR URBINA says:

    esta informacion me ha servido para hacer parte de mi tarea.

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