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Apuntalamiento en una excavación.
Las excavaciones, por definición, rebajan dentro de la cata el nivel
de la superficie de la tierra y, si la reducción es mayor de 1.2 metros, sus
lados deben ser apuntalados. Los peligros en las catas apuntaladas aparecen
principalmente cuando se insertan o retiran los soportes pero entre tanto
cualquier sistema requeriría inspecciones regulares, especialmente si las
condiciones cambian radicalmente, por ejemplo como resultado de un derrumbe, o
si los muros que forman un lado de la cata son parte de un edificio que los
contratistas están desmantelando ruidosamente
junto a los oídos de los residentes cercanos. Aspectos algo mas específicos del
apuntalamiento requerirían el consejo experto de un ingeniero calificado y en
este caso le ayuda voluntariamente de los inversores del lugar puede ser
extremadamente útil. Por supuesto es importante disponer de la gente adecuada
para el trabajo, no simplemente aquellos que dicen saber un poco sobre el tema.

Una forma de apuntalar una cata es cubrir sus lados en la parte alta y avanzar a
un nivel mas abajo; el ángulo de esta cubrición esta en función de la naturaleza
y estabilidad del material que se excava. Este método presenta la desventaja de
producir un área de excavación mas pequeña en los niveles inferiores de la cata,
pero desde el momento en que esto se sabe con antelación y se nota en las
dimensiones decididas al inicio para la cata, puede ser bastante efectivo. Otra
aproximación básica es apuntalar los lados de la cata con andamios dispuestos en
las caras de los perfiles sujetos por abrazaderas internas, normalmente
puntales, enganchadas a aquellos. Esto, aunque simple, tiene la desventaja de
que los puntales se meten en el área de excavación y por tanto complican el
trabajo. Es también muy difícil extender un sistema de este tipo según la
excavación avanzada hacia abajo.
Cuando existen complicaciones es cuando el ingeniero capacitado se vuelve
vitalmente importante, ya que es capaz de entender sobre la marcha las
necesidades arqueológicas y de consultar con los contratistas en un lenguaje que
ellos entienden. Por ejemplo, es posible diseñar las posiciones de los pilotes
para que encajen con las líneas de trincheras de saqueo u otros lineales, y por
tanto minimizar el daño arqueológico cuando se inserta. Cuando se organizan bien
las láminas pueden proporcionar una cata segura, clara y seca en la que se puede
excavar. En efecto, con yacimientos encharcados puede ser un requisito para
realizar cualquier trabajo, especialmente si los niveles más importantes están
en la base de la excavación. Por supuesto, para evitar el agua, las láminas
pueden también absorberla, así que debería controlarse la humedad de áreas
adyacentes y de la lluvia.
Artículo escrito por:
Ana Luisa Garcia
Escritora de artículos para el Portal
www.arqhys.com
Santo Domingo, Rep. Dom
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