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La quiebra de la modernidad, tendría su correspondencia
arquitectónica en la discontinuidad, y la fragmentación, en cierta erratilidad
de las formas. El movimiento posmoderno nace en oposición al estilo
internacional, plantea una nueva concepción arquitectónica en la que sus
preocupaciones centrales recaen en el espacio habitable, el cual puede
analizarse racionalmente, y proponen una nueva estética para sustituir la
derivada de las composiciones basadas en la columna y el entablamento clásico.
El rechazo al historicismo les coloca en el extremo opuesto, al sustentar el
rompimiento con toda tradición e incluso con la liga de la edificación a su
contexto natural y rechazar, la cultura popular en la construcción. El
movimiento moderno, supone que la arquitectura solo responde a condicionantes
constructivas, funcionales o lógicas ajenas a la sociedad, empezando así a
construir un estilo en donde prevalece un juego de formas carentes del contenido
original: el estilo funcional — no el funcionalismo, el primero se refiere a la
forma externa de la construcción, el segundo alude a la solución funcional de
los espacios — o estilo internacional. La arquitectura nacida con una
significación de lo moderno, perdió éste al cambiar las condiciones sociales que
le dieron origen, para convertirse en forma imitada hasta el cansancio. (Articulo enviado por:
Arq. Aída Barrera Álvarez Email: anonimo) |