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Arquitectos, arquitectura y
construcción. El Arquitecto suele definirse como la persona que
profesa o ejerce el arte de proyectar y construir con estructuras, materiales
relativamente estables y sólidos, los espacios interiores y exteriores
destinados a albergar las diversas formas de vida humana. El espacio
arquitectónico no tiene un sentido estrictamente geométrico. El arquitecto
interpreta y representa las condiciones sociales y políticas, los deseos del
cliente, las aspiraciones religiosas, los conocimientos técnicos, todo. No sólo
utiliza los elementos puramente constructivos, sino también la luz, el color y
otros factores que influyen psicológicamente y físicamente, como la
arquitectura bioclimatica y de edificios
artificiales.

Diversas culturas prehispánicas dejaron su rastro a través de monumentos,
templos, testimonios plásticos y códices, además de las características
psicológicas, genéticas y antropológicas que tan fuertemente influyeron en la
mezcla con el hombre y la cultura europea. En el milenio que paso el encuentro
entre las culturas aborígenes y europea a partir de su segunda mitad
configuraron el mestizaje que produjo monumentos y obras de arte, y que creó con
su estilo particular iglesias, acueductos, edificios públicos, palacios y trazos
urbanos, los cuales admiramos hoy en día. A partir del siglo XIX surge la nación
Mexicana, a lo largo del siglo XX, México inicia su franca inserción a un mundo
globalizado e interdependiente. En la cultura Mexicana se distinguen dos etapas:
la de los pioneros durante los primeros cincuenta años y la de las grandes
realizaciones durante los años restantes, posteriores a la Segunda Guerra
Mundial.
En la primera mitad del siglo el gobierno mexicano tuvo la voluntad política,
para que fueran justamente los ingenieros y arquitectos mexicanos quienes
aprendieran y tomaran a su cargo la construcción del México moderno, al
prescindir casi en su totalidad de los servicios de las constructoras
extranjeras. Entre 1930-1950 se crearon las empresas mexicanas más importantes,
y especialmente las dedicadas a la construcción. Y se organizó el gremio de
constructores. En los 50´s, se creó la Cámara Nacional de la Industria de la
Construcción, (CNIC) y se inició la contratación de obras gubernamentales por
concurso, de acuerdo con lo establecido en el artículo 134º de la Constitución.
El motor de gasolina modificó fuertemente los sistemas de transporte de personas
y mercancías, la necesidad de incrementar los terrenos agrícolas de riego y la
generación de energía eléctrica, aprovechando la energía hidráulica, significó
nuevos retos para la construcción de presas. Paulatinamente se sustituyó la
mampostería en la edificación, por nuevos materiales de construcción, como el
acero y el concreto, creando nuevas posibilidades constructivas y planteando
exigencias en el conocimiento y dominio de los materiales de construcción y en
la arquitectura.
Algunos ejemplos arquitectónicos de la primera mitad del siglo XX son:
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Edificio de Faros, proyecto: Ing. Salvador Echegaray y Lattine, Veracruz, 1902
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Antigua Fábrica de la Cervecería Cuauhtémoc, proyecto: Arq. Ernest Janssen,
Nuevo León, 1905
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Columna de la Independencia, proyecto: Arq. Antonio Rivas Mercado e Ing. Roberto
Gayol, DF, 1910
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Estación de trenes de Aguascalientes, proyecto: Ing. G.M. Bosso, Aguascalientes,
1911
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Palacio Cantón, proyecto: Arq. Enrique Deserti, Yucatán, 1911
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Casa del Pueblo, proyecto: Arq. Angel Baccini, Yucatán, 1928
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Edificio La Nacional, proyecto: Arq. Manuel Ortiz Monasterio, Arq. Bernardo
Calderón y Arq. Luis Avila, DF, 1932
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Palacio de Bellas Artes, proyecto: Arq. Adamo Boari y Arq. Federico Mariscal,
DF, 1934
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Sanatorio para Tuberculosos de Huipulco, proyecto: Arq. José Villagrán, DF, 1936
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Monumento a la Revolución, proyecto: Arq. Carlos Obregón Santacilia, DF, 1938
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Edificio del Sindicato Mexicano de Electricistas, proyecto: Arq. Enrique Yañez,
DF, 1940
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Centro Urbano Presidente Alemán, proyecto: Arq. Mario Pani, DF, 1950
Entre 1970 y 1981 la construcción siguió creciendo, como resultado de esto y del
proyecto petrolero gubernamental, en 1982 se suscitaron cambios drásticos en el
entorno macroeconómico nacional, estos cambios modificaron significativamente la
evolución y las perspectivas de la economía en general y de la industria de la
construcción en particular. La minería y la explotación petrolera, han sido
fundamentales para el desarrollo y la industrialización de México. Entre 1980 -
1989 la industria de la construcción fue el único sector que presentó una tasa
negativa de crecimiento acumulado. El no disponer de una tecnología avanzada
constituía una desventaja competitiva, esto se debía a un nacionalismo mal
entendido por parte del gobierno y de los actores fundamentales del sector de la
construcción. Además, el arquitecto y el contratista no corrían riesgos, ya que
éstos los asumía directamente el cliente. Se estimaba que el arquitecto y el
contratista general cobraban de 25 a 30% de honorarios e indirectos. Todos estos
factores perjudicaban directamente al usuario final que eran los clientes. www.arqhys.com.
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