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Un buen hombre de negocios debe obtener y administrar muy
bien sus propios recursos para crear una verdadera prestación de servicios, que
hoy por hoy es lo que el cliente exige, calidad y servicio en el desarrollo de
su proyecto. Es por lo tanto, que un arquitecto sin un buen juicio para los
negocios sé vera restringido en la prestación de su servicio y por ende en su
cantidad de trabajo. El arte en la arquitectura, quizás, “sea el aspecto más
sobresaliente así como él más difícil de describir objetivamente”(1), tanto así
que la historia ha definido arquitectura como - el arte de construir- pero esto
no implica que todos los arquitectos sean artistas, “el publico en general no le
da el titulo de artista al arquitecto aunque si se tiene una estrecha visión que
parte de la arquitectura es arte”, pero también se entiende de que existen otros
servicios inherentes a la profesión y por la cuales se recurre a los servicios
de los arquitectos. Este comentario no tiene como fin indicar que el interés por
el arte, por parte de los arquitectos ha disminuido, pero si insinuar que hoy
día se tiene tanto interés por la estética y el arte que como por la función, el
proceso de construcción, costos, inversión, rentabilidad, entre otros, y que
además se debe de satisfacer las necesidades del cliente con respecto a la
demanda de espacio. La sociedad, la cultura y la economía han cambiado, por lo
tanto la función del arquitecto ha cambiado, “ los arquitectos no pueden ni
deben desperdiciar el trabajo humano en la creación de inmensos proyectos de
escasa utilidad, ahora debemos unir eficientemente el arte con materiales
creados en serie, en este constante construir con una tecnología cambiante y
creciente y dentro de limites presupuestales sumamente restringidos”(2), lo que
hace que la arquitectura sea ahora mas simple, mas limpia y en sentido estricto,
mas artística, a menudo los resultados no llegan a ser perfectos, pero esto no
implica que el arte se haya separado de la arquitectura.
Métodos de Cobro. Nosotros los arquitectos obtenemos de diversas maneras
los contratos, puede ser por reputación, contactos personales o familiares, por
recomendación o por el respeto ganado en el ejercicio de la profesión. La mayor
preocupación al iniciar un proyecto, que todo arquitecto tiene, es el saber si
esta logrando la verdadera valorización de su trabajo, y si el arreglo de
honorarios es justo para ambas partes, y para esto en nuestro país los
honorarios se pueden cobrar de las siguientes maneras, (según reglamento del
CFIA) (3)
-
Un porcentaje sobre el costo de construcción, denominado
Tarifas.
-
Honorarios profesionales mas reembolso de gastos.
-
Un múltiplo de gastos directos, conocido como suma alzada.
-
Cierta cantidad acordada o suma global.
-
Un sueldo o salario.
El sistema mas usado en nuestro es el de tarifas, que en
cierta medida resta a las partes su capacidad de negociar, principalmente al
arquitecto, dado a que se ve imposibilitado a realizar trabajos por montos
inferiores a los indicados por la tabla de tarifas, y estas tarifas no guardan
relación con la experiencia del profesional, porque independientemente se sea
relativamente un arquitecto inexperto o con mucha experiencia la tarifa es la
misma, realmente se permite negociar cuando se demandan servicios poco comunes,
como por ejemplo cuando el alcance del trabajo esta indefinido, como el caso de
las modificaciones espaciales dentro de un proceso de reestructuración
administrativa, y siempre es mejor utilizar otros sistemas que permitan un cobro
justo. Cuando se nos contrata debemos llevar, además del concepto del manejo del
espacio, también, debemos manejar y controlar los recursos de nuestro cliente,
“así como los programas diseñados para satisfacer las necesidades del
propietario, de manera tal que dichos programas se conviertan en instalaciones
adecuadas del espacio construido, por lo tanto, es requisito indispensable el
buen sentido de los negocios y un amplio conocimiento de los costos de
construcción, incrementando así, la correcta administración del proyecto, ya que
debemos distribuir, administrar, asignar y vigilar la correcta erogación de los
recursos del cliente, lo cual repercute en el resultado final del proyecto.” (4)
Lo cual será de mayor peso cuando el propietario evalúa la efectividad y la
calidad del servicio prestado por el profesional. Una vez de que disponemos y
distribuimos los recursos, en principio, adecuadamente, debemos poner en
practica nuestras habilidades administrativas para que nuestros servicios estén
realizados en el tiempo asignado, y los mismos estén coordinados y relacionados
con las verdaderas necesidades de nuestros clientes. En ultima instancia el
objetivo de nuestro negocio es realizar el esfuerzo complementario para que el
espacio construido sea lo que nuestro cliente necesita, dentro del presupuesto y
tiempo exigido. Como negociantes debemos enfrentar el problema de la
contratación de personal, ascensos de empleados y despidos, así como llevar
registros de los gastos de operación, conocer nuestras obligaciones tributarias,
fiscales y las prestaciones de ley, tomar decisiones sobre las operaciones
financieras y económicas además de distribuir, contabilizar y controlar las
utilidades y los costos. Concluyendo, resulta casi imposible que el arquitecto
realice las funciones de su profesión con éxito, sino tiene un verdadero
conocimiento e interés en el negocio de la arquitectura. (Enviado por:
Juan E. Quiñoz. Autor:
Adrián Coto) |