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La casa media era una estructura pequeña, de una planta y de
ladrillos de barro, compuesta de distintas habitaciones agrupadas alrededor de
un patio. Por otra parte, la casa de un próspero babilonio era, probablemente,
una residencia de dos pisos de ladrillo con aproximadamente una docena de
habitaciones, con muros interiores y exteriores enlucidos y enjalbegados. La
planta inferior tenía una habitación de recibimiento, una cocina, un cuarto de
aseo, las habitaciones del servicio y, a veces, incluso una habitación privada
para el culto. Los muebles incluían mesas bajas, sillas con respaldo y camas con
armazón de madera. La vajilla doméstica estaba fabricada de arcilla, piedra,
cobre y bronce, y los cestos y las arcas de caña y madera.
Las casas frecuentemente se construían sobre un mausoleo donde se enterraban a
los miembros de la familia. Los babilonios creían que las almas de los muertos
viajaban al siguiente mundo, y que, al menos en cierto grado, la vida seguía
allí como en la tierra. Por ello, enterraban junto al muerto tarros,
herramientas, armas y joyas. (Articulo enviado por:
SEYNI GUZMAN. Email: sealguz21@yahoo.com) |