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Con fines matemáticos y aritméticos, utilizaban el sistema
sexagesimal sumerio de numeración, que se caracterizaba por un útil dispositivo
denominado notación lugar-valor que se parece al actual sistema decimal.
Continuaron utilizándose las medidas de longitud, área, capacidad y peso,
normalizadas anteriormente por los sumerios. La agricultura era una ocupación
complicada y metódica que necesitaba previsión, diligencia y destreza. Un
documento escrito en sumerio recientemente traducido, aunque utilizado como
libro de texto en las escuelas babilónicas, resulta ser un verdadero almanaque
del agricultor, y registra una serie de instrucciones y direcciones para guiar
las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el aventamiento
de los cultivos cosechados.
Los artesanos babilonios eran diestros en metalurgia, en los procesos de
abatanado, blanqueo y tinte, y en la preparación de pinturas, pigmentos,
cosméticos y perfumes. En el campo de la medicina, se conocía bien la cirugía y
se practicaba frecuentemente, a juzgar por el Código de Hammurabi, que la dedica
varios párrafos. También se desarrolló, sin lugar a dudas, la farmacopea, aunque
la única prueba importante de ello procede de una tablilla sumeria escrita
algunos siglos antes del reinado de Hammurabi. (Articulo enviado por:
SEYNI GUZMAN. Email:
sealguz21@yahoo.com) |