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En la ciudad de Babilonia ("Bab-ili", que quiere decir
"Puerta de Dios"), de planta cuadrangular, existía en su centro un zigurat que
ha pasado a la historia como la Torre de Babel. Esta torre de planta cuadrada,
era una construcción escalonada realizada con miles de ladrillos de adobe, se
accedía mediante rampas y escaleras, y en su parte superior existía el templo en
donde se producía el ritual. Seguramente en relación con el sol y las estrellas.
Esta torre, fue posible gracias al conocimiento que de la construcción tenían
los arquitectos sumerios, anteriores a los egipcios, (estos recibieron la
tradición de los sumerios). Cabe señalar que el arquitecto es, según la
significación griega, el que conoce la técnica para la construcción del templo,
no es quien realiza el culto, asunto del que se ocupaban los sacerdotes. Me
parece muy importante señalar que esta diferenciación se ha mantenido a lo largo
de la historia. Arquitectos son los primeros obreros, los que conocen como debe
realizarse la obra, los constructores iniciados. Si un arquitecto no construye
no está en la función que el rito le asigna. Los arquitectos sumerios alcanzaron
un elevado conocimiento de diversas disciplinas para conseguir la correcta
realización de sus ciudades y templos. Al día de hoy se sabe que conocían la
geometría, la aritmética, la escritura, la astronomía, la astrología, la
estática, la mecánica y para poder ejecutar sus proyectos debían de dominar lo
que hoy conocemos como aprovechamiento de recursos naturales y humanos.
Los sumerios estudiaron las estrellas dividieron el años en 12 meses,
determinaron los 12 signos zodiacales, las 12 horas del día y las 12 horas de la
noche, y los sesenta minutos de cada hora. Para los sumerios el 12 era el número
del universo. Contaban señalando con el pulgar las doce falanges de los otros
cuatro dedos de la mano, y marcaban los múltiplos de doce con los cinco dedos de
la otra, de modo que el mayor número que podían contar con los dedos era 60.
Para ellos el número 12 se encontraba también en la mano del hombre. La mano del
obrero que construía la puerta a los dioses. Los arquitectos sumerios
construyeron sus ciudades y templos en ladrillos de adobe, millones de ladrillos
realizados con el único material que disponían en su tierra, el adobe formado
por arcilla y agua, materiales que son la fuente de su cultura, y base de todas
sus creencias. Los Arquitectos sumerios no utilizaban la piedra, pues no
disponían de ese material. La sociedad sumeria determinaba de manera clara las
diferentes funciones de las clases dirigentes: el Rey, el Sacerdote y el
Arquitecto. Estos últimos gracias al estudio de las disciplinas enumeradas más
arriba podían llevar a cabo con éxito la construcción de sus torres zigurats,
que facilitaban a los sacerdotes la conexión con sus dioses.
Anu era el dios del cielo, y tenía su santuario más importante en la ciudad de
Uruk. Su culto queda reflejado en el mito de la creación: al principio de los
tiempos, el mundo era un caos dominado por Tiamat, diosa del mar (el mar era
signo de caos y destrucción para un pueblo que no tenía ningún conocimiento de
navegación) fue Anu quien la derrotó y con su cuerpo creo el Universo. Esta
victoria era la que le otorgaba la preeminencia sobre los otros dioses. En el
templo situado en la cima del zigurat el sacerdote realizaba el ritual a Anu,
dios del cielo. Es interesante comprobar como queda determinado en esta época
(4.000 al 3.000 a.C.) muchas de las tradiciones y características que se han ido
repitiendo en las culturas posteriores en todo el mundo. Desde mi análisis es
importante señalar el claro perfil del arquitecto sumerio. El primer obrero, el
que por el estudio del cosmos en su manera más amplia y plena conoce como
construir (y no necesariamente con piedra) la puerta a lo celestial. (Articulo enviado por:
SEYNI GUZMAN. Email:
sealguz21@yahoo.com) |