Varillas y barras


   


 Varillas y barras.

A menudo se hacen miembros pequeños a tensión con varillas laminadas en caliente, de sección cuadrada o redonda, o bien con barras planas. La resistencia a la tensión de estos miembros depende del tipo y grado de acero; el acero estructural al carbono es el material más comúnmente usado para ellos.

Debido a su esbeltez, su resistencia a la compresión es despreciable.Las varillas y las barras se emplean como miembros a tensión en sistemas de contraventeo, tales como contraventeos diagonales o contraflambeos, o bien como miembros principales en estructuras muy ligeras, como torres de radio.

Cuando se usan barras, es recomendable colocarlas con su dimensión mayor en el plano vertical, con objeto de reducir su flecha por peso propio. Las conexiones soldadas en los extremos de las varillas o barras son relativamente sencillas, ya que no se requiere ninguna fabricación especial. También pueden roscarse y atornillarse los extremos de las varillas, usando diferentes detalles de conexión.

El roscado en los extremos reduce el área neta de la varilla y, por lo tanto, su resistencia, pero no afecta apreciablemente la rigidez del miembro; cuando se escoge el tamaño de las varillas por su rigidez más que por su resistencia, la pérdida de área en la sección de la rosca por lo general carece de importancia. Si se desea conservar la resistencia de la sección principal, pueden engrosarse los extremos y roscarlos después; este tipo de varillas son costosas, debido al trabajo adicional que se requiere para forjar los extremos y pueden no ser económicas, excepto en el caso en que se ordenen cantidades importantes.

Las varillas pueden conectarse también por medio de horquillas de ojo, o bien pueden forjarse haciéndoles un ojal en el extremo. Las barras planas pueden soldarse, remacharse, o atornillarse a las partes adyacentes, o bien pueden forjarse con un ojal o con una barra de ojo en el extremo y conectarse así a un pasador.

La principal desventaja de las varillas y de las barras es su falta de rigidez, lo cual tiene como resultado flechas apreciables debidas a su peso propio, especialmente durante el montaje; además es casi imposible el fabricarlas de manera que ajusten perfectamente en la estructura, Si son demasiado largas, se doblarán al forzarlas a su posición; si son demasiado cortas, tendrán que jalarse para clocarlas, y pueden producir esfuerzos iniciales no deseables en la estructura y en ellas mismas. Por esta razón, se requieren a menudo templadores o tuercas ajustables para absorber las variaciones en la longitud de las varillas. (Articulo enviado por:  Raul E. Mercedez M.  Pais: España, Email: Prefiere anonimato)


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