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Suprimiendo
barreras.
Desde el año 1982, cuando fue creada la Ley de Integración Social del
Minusválido, se pretende reducir la brecha social existente entre las personas
con alguna discapacidad física, y las personas sin estas. Esta ley planteó que
siempre y cuando sus posibilidades se los permitan, los niños con alguna
discapacidad pueden asistir a las mismas escuelas a las que asisten los niños
sin ninguna discapacidad física. Luego de llegar a ser adultos las personas con
discapacidades podrán obtener todo tipo de
trabajos para los que estén capacitados y que
sus condiciones les permitan realizar. Esto lo que intenta es aproximar en el
mayor grado posible el estilo de vida de las personas con disminuciones a las
condiciones de vida del conjunto de la sociedad. Para potenciar la integración
formativa y laboral de las personas discapacitadas son necesarios varios
factores:
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Supresión de barreras
Se deben eliminar las barreras arquitectónicas, esto significa que los centros
de enseñanza y formación, así como los lugares de trabajo deben contar en sus
instalaciones con facilidades que les permitan integrarse con mayor eficiencia.
Otras barreras que deben suprimirse son las barreras ideológicas tanto por parte
de los profesores o jefes, los cuales tienen que confiar en las capacidades de
las personas con disminuciones físicas, como también las barreras ideológicas
que tienen las mismas personas con las deficiencias físicas al creer que no
pueden realizar actividades debido a condición, mostrando tendencias a
infravalorarse o en algunas ocasiones a sobrevalorarse.
Estas barreras requieren de un trabajo de sensibilización, paciente y constante,
para hacerlas desaparecer.
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Análisis correcto de la situación y adecuación de las expectativas
Esto significa, que las personas con discapacidades deben ser evaluadas por
sus capacidades a nivel formativo y laboral. Además, por su potencial de
aprendizaje, motivación e intereses personales y profesionales.
Estas evaluaciones deben realizarse con el objetivo de determinados los cursos
formativos y/o puestos de trabajo en concordancia a las expectativas y a las
posibilidades.
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Aportación de los recursos necesarios
Por último, se deben aportar los recursos necesarios para promover una
adecuada integración formativa y laboral de las personas discapacitadas.
Estos recursos consistirán en algunos casos en soportes y ayudas técnicas; y en
otros casos será precisa la intervención de educadores y terapeutas que medien
entre la persona con disminución y su lugar de trabajo. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ]
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