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Almacenamiento de calor.
La calefacción y la refrigeración solar se basan en el almacenamiento de
calor de energía solar en un material durante un tiempo determinado. Para esto
se utiliza un material que pueda almacenar calor en su interior y se calienta
para después devolverlo al ambiente. Ahora bien en la refrigeración se realiza
la misma técnica pero se enfría en vez de calentarlo, para que así pueda
absorber más calor.
La
calefacción y la refrigeración pasiva tienen
como función crear una diferencia de temperatura entre el material y su entorno.
Por eso es importante antes de construir un edificio estudiar el clima del área,
ya que de aquí dependerá que el edificio almacene una cantidad suficiente de
calor durante el día y que lo mantenga a una temperatura confortable en las
noches, como también para mantener el frío en una zona calurosa.
Se debe de tener cuidado aplicar esta estrategia a un edificio, ya que pueden
aparecer efectos secundarios, ejemplo: si no se realiza un buen estudio de
asolamiento en el interior y en el exterior pueden aparecer calentamientos en
áreas no deseadas, así mismo, si no existe un buen sistema de ventilación
natural no se podrá enfriar la masa térmica y se sobrecalentará el edificio.
Existen materiales que poseen una gran capacidad calorífica como el agua, el
acero, el granito, la piedra de arenisa, el adobe, la tapia, entre otros.
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