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Colonia Santa Maria la Ribera. La
colonia Santa María la Ribera, se considera como una de las 10 zonas que posee
un mayor índice de delincuencia de toda la
ciudad
de México. Condición que no siempre fue así, pues este lugar es también conocido
como el primer fraccionamiento moderno de la ciudad, planificado y diseñado con
el objetivo de suplir las demandas de viviendas ocasionadas por el crecimiento
demográfico a partir del siglo XIX. Al paso del tiempo, todas esas casonas, las
cuales ocupan hasta media cuadra, se han ido transformando en las guaridas de
los delincuentes, que se esconden de la policía o la utilizan para comercializar
drogas y artículos robados, al ser estas abandonadas. También se utilizan como
refugio por parte de personas que han invadido las viviendas.

Al realizar un recorrido por el área, se comprobó que estos predios han sido
invadidos, especialmente en la zona sur de la colonia, la cual se encuentra
delimitada por las avenidas Ribera de San Cosme e Insurgentes. El rasgo más
distintivo del área son las antiguas vecindades y los callejones, incluyendo
también la deficiencia de los servicios urbanos en la zona norte, la cual limita
con una zona industrial. Los habitantes del lugar están rodeados también de
edificaciones y espacios que tienen un alto valor histórico y arquitectónico,
como son:
• El Templo de los Josefinos.
• La Parroquia del Espíritu Santo.
• La Alameda.
• El Kiosco Morisco.
• La Casa de los Mascarones.
• Los museos del Chopo y de Geología.
A pesar de ello, los descendentes de gran parte de los primeros pobladores de la
Santa María la Ribera, a causa de los conflictos en la zona, han emigrado hasta
otras colonias en el sur de la ciudad, desde que estas se comenzaron a
construir. Una de esas familias fue la del arquitecto Juan Fernando Vargas
Betancourt, pues según cuenta, sus abuelos, provenientes de España, construyeron
una casa hacia el año 1900, la cual ocupaba casi media manzana. Una casona de
dos niveles y un patio central, que fue por dos generaciones de esa familia. En
las proximidades, dice el arquitecto tenían una zona residencial de casas
monumentales y otra de grandes vecindades. Para el año 1987, decidieron vender
la propiedad y ésta fue invadida por diversas familias, sin poder impedirlo a
través de ningún recurso legal. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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