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Cometido
del edificio. EL COMETIDO DEL EDIFICIO COMO UN TODO.
Hemos señalado que la mayoría de los cometidos comprenden las cuatro dimensiones
que hemos introducido. El
control físico esta interconectado con
funciones especificas, y las funciones, por su parte, están determinadas por
condiciones sociales que presuponen la existencia de objetos culturales. Estas
cuatro dimensiones no solo nos permiten hacer un balance de las funciones,
interacciones y valores que constituyen el cometido del edificio, sino que
también posibilitan la comparación y clasificación de los diferentes cometidos.
Pero también hoy podemos hablar con razón de formas de vida, es decir, de un
orden que puede ser representado en términos de arquitectura. La sociedad se ha
complicado tanto que es imprescindible una expresión de su estructura.
La realización de la arquitectura requiere, sin embargo, un mejor conocimiento
de los problemas aislados y de sus interrelaciones. Es de importancia decisiva
darse cuenta de que los cometidos constituyen una jerarquía o universo en el que
los cometidos individuales forman parte de otros más amplios. Los cometidos se
unen, pues, para dar lugar a un nivel superior de planeamiento que llamamos
urbanismo. La definición de los cometidos esta determinada por el cometido más
amplio al que están subordinados. Si ello no se cumple no se aclarara en una
totalidad significativa., como la que representaban las ciudades del pasado. En
el pasado, ciertos tipos de cometidos eran dominantes porque intentaban expresar
los objetivos culturales comunes sobre los que se basaba la forma de vida en
cuestión. La iglesia e y el palacio, el castillo; desempeñaron este papel a
través de los siglos. En el siglo XIX aparecieron nuevos tipos dominantes.
El interés se dirigía esta vez hacia el jardín paisajístico, el monumento, el
museo, el teatro, la exposición y la fabrica. Cada nuevo tipo expresaba una
orientación cultural diferente; esta diferenciación, sin embargo, tuvo otra
visa, que finalizo con la igualdad de todos los cometidos sobre una base
puramente práctica, propia del funcionalismo. Pero todavía la arquitectura sirve
a las más diversas actividades del hombre, incluyendo los problemas del medio y
de la simbolización. Actualmente tenemos razones para afirmar que algunos
problemas exigen una articulación arquitectónica más pronunciada que otros, y
que la solución deberá ser más o menos neutra, dependiendo del cometido. Por: Luisa Garcia, para
arquitectura y construcción en
ARQHYS.com.
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