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Lo ideal sería que el sistema estructural que se requiere y
que representa la solución óptima para resistir las cargas verticales de diseño,
resultase suficiente para resistir también sin modificación alguna también las
cargas laterales contando para ello con la reducción en los factores de
seguridad que admiten las normas de diseño para resistir esta última condición
de carga, por ser de tipo accidental. Sin embargo, esto llega a ser cierto solo
en edificios de pocos pisos y en zonas donde las acciones de diseño por sismo o
viento son moderadas. A medida que crece la altura, las modificaciones para
resistir cargas laterales son mayores. El problema puede plantearse como el de
sobreprecio que hay que pagar para la resistencia a cargas laterales, el cual
aumenta con el número de pisos hasta que, para edificios muy altos, este es el
aspecto que domina la elección del sistema estructural más apropiado.
El sistema estructural debe permitir proporcionar resistencia a las fuerzas
laterales y rigidez para mantener las deformaciones ante esas cargas dentro de
los límites tolerables. El segundo aspecto suele ser más decisivo que el primero
para definir el esquema estructural apropiado. Como ya se apuntó anteriormente,
no puede separarse de manera tajante el estudio del sistema de soporte vertical
del relativo a los sistemas de piso de un edificio, ya que el trabajo conjunto
es el que define el comportamiento y la eficacia, especialmente en lo que se
refiere a las cargas laterales. Por ello, aunque el énfasis se ponga en el
sistema vertical, se hará mención de la interacción de este sistema con el
sistema de piso. (Articulo enviado por:
Raul E. Mercedez M. Pais:
España, Email: Prefiere anonimato) |