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En otras palabras, es necesario conocer las características
acción-respuesta de la estructura estudiada. Las acciones en una estructura son
las solicitaciones a que puede estar sometida. Entre éstas se encuentran, por
ejemplo, el peso propio, las cargas vivas, las presiones por viento, las
aceleraciones por sismo y los entamientos. La respuesta de una estructura, o de
un elemento, es su comportamiento bajo una acción determinada, y puede
expresarse como deformación, agrietamiento, durabilidad, vibración. Desde luego,
la respuesta está en función de las características de la estructura, o del
elemento estructural considerado. Si se conocen las relaciones
para todas las combinaciones posibles de acciones y características de una
estructura, se contará con una base racional para establecer un método de
diseño. Este tendrá por objeto determinar las características que deberá tener
una estructura para que, al estar sometida a ciertas acciones, su comportamiento
o respuesta sea aceptable desde los puntos de vista de seguridad frente a la
falla y de utilidad en condiciones de servicio. En los procedimientos de diseño,
el dimensionamiento se lleva a cabo ormalmente a partir de las aciones
interiores, calculadas por medio de un análisis de la estructura. Debe notarse
que, para diseñar satisfactoriamente no siempre es necesario obtener las
acciones interiores inducidas por las exteriores. Las principales acciones
interiores que actúan en las estructuras las podemos enumerar en: a) compresión,
b) tensión, c) torsión y, d) cortante. La compresión en elementos estructurales
casi nunca se presenta sola, sino con tensión, combinación a la que se le
denomina flexión; y para términos de análisis a la compresión sola se le
denomina carga axial: asimismo, en los diversos elementos estructurales se
pueden presentar muchas combinaciones. (Articulo enviado por:
Raul E. Mercedez M. Pais:
España, Email: Prefiere anonimato) |