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El tono. Los bordes en que la línea se usa
para representar de modo aproximado o detallado suelen aparecer en forma de
yuxtaposición de tonos, es decir, de intensidades de oscuridad o claridad del
objeto visto. Vemos gracias a la presencia o ausencia relativa de luz, pero la
luz no es uniforme en el entorno ya sea su fuente el sol, la luna o los aparatos
artificiales. Si lo fuese, nos encontraríamos en una oscuridad tan absoluta como
la de una ausencia completa de luz. La luz rodea las cosas, se refleja en las
superficies brillantes, cae sobre objetos que ya poseen una claridad o una
oscuridad relativas. Las variaciones de luz, o sea el tono, constituyen el medio
con el que distinguimos ópticamente la complicada información visual del
entorno. En otras palabras, vemos lo oscuro porque está próximo o se superpone a
lo claro, y viceversa..
Color. Las representaciones monocromáticas
que aceptamos con tanta facilidad en los medios visuales son sucedáneos tonales
del color, de ese mundo cromático real que es nuestro universo tan ricamente
coloreado. Mientras el tono está relacionado con aspectos de nuestra
supervivencia y es, en consecuencia, esencial para el organismo humano, el color
tiene una afinidad más intensa con las emociones. Podemos comparar el color con
el merengue estético del pastel, muy rico y útil en muchos aspectos, pero en
absoluto necesario para la creación de mensajes visuales. Sin embargo, ésta
sería una visión muy superficial del asunto. En realidad, el color está cargado
de información y es una de las experiencias visuales más penetrantes que todos
tenemos en común. Por tanto, constituye una valiosísima fuente de comunicadores
visuales. Compartimos los significados asociativos del color de los árboles, la
hierba, el cielo, la tierra, etc., en los que vemos colores que son para todos
nosotros estímulos comunes. Va los que asociamos un significado. También
conocemos el color englobado en una amplia categoría de significados simbólicos.
En su formulación más simple, la estructura cromática se enseña mediante la
rueda de colores. En ese mapa aparecen invariablemente los colores primarios
(amarillo, rojo y azul) y los secundarios (naranja, verde y violeta). Pero
suelen incluirse también mezclas muy usadas de al menos doce matices. A partir
del sencillo mapa cromático de la rueda de colores pueden obtenerse
numerosas variaciones de matices. (Articulo enviado por:
Lizbeth Maldonado. EMail:
gatyacuariana@hotmail.com)
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