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El enfoque y métodos empleados en el diseño industrial tienen que responder a
una gama muy amplia de intereses y preocupaciones, por lo que es inevitable que
los criterios entren en conflicto. Esto hace que el diseñador industrial deba
tener algo de los conocimientos, sensibilidad y competencia del ingeniero, el
artista, el científico, el economista y el sociólogo. El diseño industrial es un
proceso de compromisos. Aunque los que se dedican a él tratan de definir un
problema específico, o encargo, su habilidad reside en poder acumular los
conocimientos adecuados en el marco de una estrategia creativa y dentro de
plazos realistas. Cuestionar algunas suposiciones puede ser tan importante como
identificar necesidades, porque puede llevar a soluciones auténticamente
innovadoras. Esto, a su vez, puede dar a una empresa ventajas significativas
sobre sus competidores. Muchos diseñadores, entre ellos los industriales, se
refieren a este proceso como modelización (establecimiento de modelos). La
mayoría de los trabajos de diseño industrial comienzan con un encargo, donde se
describe a grandes rasgos desde el punto de vista del cliente el trabajo que
debe realizarse, con sus parámetros y plazos. Esto permite una discusión
concreta entre diversos especialistas y, después de un periodo de investigación,
es frecuente que se redefina. Muchos productos innovadores se deben a una
interpretación creativa de los encargos de diseño. Los datos de marketing o
mercadotecnia, el análisis de los productos de la competencia o la investigación
ergonómica contribuyen a concretar un encargo.
La planificación y la gestión de los proyectos también son
vitales. Las grandes empresas, como Sony Corporation, el gigante japonés de la
electrónica, pueden estar trabajando de modo simultáneo en cientos de proyectos
de diseño industrial. Los diseñadores modelan rápidamente sus ideas en dos
dimensiones (mediante dibujos y esquemas) y en tres (con madera, escayola o
espuma rígida). Estos modelos facilitan que otros especialistas, ejecutivos, o
incluso consumidores (en las llamadas pruebas de usuario), además del propio
equipo de diseño, puedan examinarlos y evaluarlos. Después de este primer
esquema, se incorporan nuevas investigaciones sobre materiales, costes o
producción al desarrollo creativo, con el fin de considerar las ideas más
viables. Sólo entonces pueden construirse maquetas o prototipos más elaborados
para su evaluación final por el cliente o la alta dirección. Antes de iniciar la
fabricación del producto hay que detallar de modo exhaustivo su especificación y
análisis de costes. Hoy las computadoras ocupan un lugar significativo en el
diseño industrial, y han reducido mucho el tiempo de desarrollo. Es posible
generar rápidamente imágenes fotográficas muy realistas de los productos
propuestos. Los tradicionales métodos artesanos para crear los modelos están
siendo sustituidos por las rápidas tecnologías que permiten la realización de
proyectos con los que poder construir directamente modelos tridimensionales
utilizando herramientas controladas por computadora, a partir de dibujos
realizados mediante diseño asistido por ordenador. Los efectos de simulación
permiten obtener modelos muy próximos a los reales, incluso predecir todas las
características técnicas y estéticas mediante la tecnología informática,
utilizando programas de animación y simulación. Los ordenadores también permiten
la planificación, coordinación e interacción de equipos multinacionales de
diseñadores a través de las videoconferencias. (Articulo enviado por:
Jawar Jhon Somón Email:
jhonjse@yahoo.es) |