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PROTECCIÓN DE LA PLANTA. El proyecto
inicial de una fábrica ha de tener la necesidad de protección de la planta y
para esto se hace necesario el empleo de vigilantes, policía, vallas altas,
puestos de vigilancia que permitan observar los límites de la fábrica, uso de
reflectores y existencia de rondas volantes por los alrededores y por la
planta. La mayoría de las grandes fábricas entregan a sus empleados un carnet
con su fotografía, cuya presentación exigen para entrar a la planta y
normalmente los visitantes o personas ajenas a la fábrica son conducidas a la
entrada principal por motivo de seguridad. Uno de los factores que influyen en
la seguridad de la planta es la situación del edificio. Las vallas altas
rematadas por tres o cuatro líneas de alambre espinoso proporcionan la máxima
protección contra la entrada de personas no autorizadas y ladrones. Si no se
quiere poner vallas altas alrededor de la planta, manteniendo una distancia
considerable entre la carretera o la calle y los edificios de la fábrica, se
dará al vigilante mayor probabilidad de detener a los maleantes antes de que
consigan entrar en ellos.
El proyecto de los edificios de una fábrica ha de prever el uso de sistemas
rociadores y otros recursos de protección contra incendio. El sistema de
rociadores necesita un depósito de agua situado a altura suficiente para que
ésta fluya por gravedad por los rociadores, en caso de que los motores queden
inutilizados por el fuego. Los almacenes de aceite, pintura y disolventes, han
de encerrarse entre paredes, techos y suelos refractarios y han de tener las
puertas a prueba de fuego, que se cierren automáticamente en caso de incendio.
Los talleres de pintura, procesos de limpieza que emplean disolventes
inflamables, procesos de soldaduras oxiacetilénica o por arco, y las secciones
de tratamiento técnico, son zonas típicas expuestas a extraordinario peligro de
incendio; ha de hacerse todo lo posible para aislarla con paredes y puertas
refractarias, para evitar que el fuego pueda propagarse a las otras secciones.
Han de instalarse sistemas automáticos de alarma contra el fuego en todos los
edificios de la planta. El fuego puede iniciarse a los pocos momentos de
haberse hecho la ronda de sereno y no ser detectado hasta el cabo de una hora,
pudiendo propagarse tan rápidamente durante este tiempo, que ya no puede ser
dominado al ser descubierto. Esto se evita con sistema de avisadores
automáticos. Pueden también conectarse a los sistemas avisadores de fuego de la
ciudad, de modo que los bomberos se enteren del incendio. (Konz, 1991). (Articulo enviado por:
Tomas Morel, Universidad de Zulia) |