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La orientación teórica de casi todos los templos era de
este-oeste (y como se fundaba en el Nilo y no en los puntos cardinales, las
variaciones podían ser considerables), de modo que el sol “nace” a la entrada
del pilón, envía sus rayos dentro del santuario, situado directamente en el eje,
y sigue su curso a través del templo. En los templos-pirámides se desarrolla una
arquitectura religiosa simple pero diferenciada, que contiene ya los elementos
esenciales del desarrollo futuro. El principio de la vía procesional, su
continuación por el eje del templo, el ritmo del trazado ancho y estrecho se
perciben ya claramente en la disposición. El conjunto de Kefrén es lo que mejor
se ha conservado. El templo del valle y el funerario son masas de piedra
cerradas hacia el exterior, con muros de talud. Los espacios interiores, sobre
todo la sala ancha y a agra con sus pilares de granito monolítico, parecen estar
excavados en la roca. La sucesión de espacios, igual en ambos templos, se
complementa en el funerario con el patio de las ofrendas, cerrado al exterior,
detrás del cual aparecen 5 capillas en las que se adora bajo distintas formas al
rey muerto. Un estrecho corredor se encuentra en un sencillo altar de ofrendas
comunicado directamente con la pirámide. Una singularidad de la arquitectura
funeraria egipcia, es la colocación de puertas falsas y el acodamiento del
camino interior, que en las pirámides se perfecciona hasta alcanzar el máximo
grado de reforzamiento para preservar las tumbas de los faraones del acceso de
personas extrañas. Pero lo que causa impresión es la marcada simetría de los
elementos principales.
La mayoría de los templos funerarios se conservan en bastante mal estado a pesar
de que para los egipcios era importante el carácter de lo duro y de lo eterno.
Edificios sólidos de base poligonal y lados convergentes en un vértice
construidos por algunas civilizaciones antiguas, especialmente en el antiguo
Egipto y en la América precolombina. La figura de las egipcias era exactamente
una pirámide recta de base cuadrada, mientras que las americanas presentan un
perfil troncó piramidal compuesto por pisos o gradas que conducen a una
coronación plana. Los ejemplos egipcios más notables se sitúan hacia los años
2700 y 1000 a.C. En América, este tipo de Estructuras se erigieron desde el año
1200 a.C. hasta la conquista española. Las pirámides africanas parecen no tener
ninguna conexión cultural con las del continente americano, y no sólo se
diferencian por su forma sino también por su función. En Egipto se emplearon
como tumbas de los faraones, mientras que en América servían como plataformas
para templos, aunque en ocasiones también incorporaron enterramientos. Los
hipogeos constituyen una etapa importante de esta evolución. Las primeras
construcciones constaban de un camino escarpado con escalones y raíles de piedra
que ascienden por la pendiente desde el pequeño embarcadero a orillas del Nilo.
Termina a media altura en una terraza con vistas hacia el Este. La sala
transversal que hay a continuación está excavada en la roca. En el centro de
ésta se encuentra el altar para los sacrificios y en la pared rocosa del fondo
se abre de un nicho que alberga una puerta falsa. Aquí desemboca el camino que
asciende a la montaña. Partiendo de este tipo de sencillas construcciones
transversales surgen obras más complicadas, determinadas por una alternancia
rítmica de salas anchas y largas. Esta evolución se prepara en los templos en
los templos-pirámides y se continúa en las tumbas reales y los templos del
Imperio Nuevo. Los largos pórticos de pilares ofrecen espacio
suficiente para plasmar en relieves de la más alta calidad la descripción épica
de los anales reales y la historia personal de la reina. La fusión de la
arquitectura y de la escultura alcanza aquí un punto culminante dentro del arte
egipcio. Con el tiempo se separan los hipogeos de los templos funerarios,
situados en el borde del desierto. Las tumbas se hunden cada vez a mayor
profundidad en las rocas, al aumentar progresivamente la serie de cámaras y
galerías. Los templos funerarios se asimilan a los dioses. Hacia el final del
Imperio Nuevo se unirán al palacio real. La primera gran arquitectura egipcia
surge sobre las tumbas reales. Los egipcios creían en la vida después de la
muerte. La muerte significa el paso a otra forma de existencia más duradera. En
virtud de esta idea surge ya en le Egipto prehistórico la costumbre de colocar
una casa simbólica sobre la tumba subterránea, la que da lugar a una serie de
variantes propias en el Norte y en el Sur. Poco a poco va adquiriendo la
construcción superior forma de mastaba, volumen arquitectónico alargado con
cubierta plana o abovedada rebajada por muros de adobe rectos o inclinados. La
mastaba se compone de hipogeo y capilla. El hipogeo está excavado en el fondo de
un pozo vertical y contiene el sarcófago. Tras el enterramiento, el hipogeo se
tapiaba y el pozo de acceso se rellenaba con escombros y tierra. La capilla está
situada en la superestructura, que es un túmulo rectangular, con los muros algo
inclinados, y el techo más pequeño que la base. En la capilla se realizaban las
ofrendas al difunto. La mastaba fue usada como tumba real y privada en período
Tinita, y solo como tumba privada en el Imperio Antiguo. En el período Poto
dinástico (3200 - 3065) y en el Tinita (3065 - 2686), los faraones se hacían
enterrar en mastabas de adobe, rodeadas por un muro tipo fachada de palacio,
estructura que también se mantenía en las paredes de la superestructura. Durante
la dinastía II (2890 - 2686), las fachadas eran lisas, con nichos en la parte
occidental. En las primeras mastabas, difunto y ajuar se depositaban antes de
construir el techo. Desde mediados de la dinastía I (3065 - 2890) un corredor
conducía a la cámara funeraria. Esto permitía sepultar al difunto tras terminar
la tumba. El basamento visible consta de un zócalo plano con una fila de cabezas
de toro estilizadas. El interior encierra a veces más de 50 habitaciones de
mayor o menor tamaño, dispuestas simétricamente en torno a la cámara funeraria
central. Se trata sobre todo de almacenes para satisfacer las necesidades del
muerto en la otra vida. A lo largo del muro exterior que cierra toda la
edificación se encuentran, dispuestas en hilera, las sencillas tumbas de los
sirvientes del rey y de los integrantes de su séquito que acompañan en la muerte
al soberano, tomando así parte en su vida eterna. - Son pirámides truncadas,
revestidas de piedra y ladrillo. En el subsuelo se hallan excavadas la cámara
mortuoria, la capilla funeraria y una cámara para alojar la estatua del difunto.
-Su finalidad era servir de residencia a un determinado faraón, su familia y su
servidumbre; raramente pasaran de padres a hijos. De ahí su carácter de
transitoriedad. -Las construían con ladrillos de adobe secados al sol. Con
paredes revestidas con yeso. Y un techo con ramas y pajas y troncos de madera,
el piso de tierra aplanad, tenían una columna (que era de piedra caliza era el
soporte para el techo de troncos de palmera), una puerta falsa que era utilizado
como altar. Dejaron grandes legados a la arquitectura hicieron la primera
albañilería en piedra. El empleo de columnas como elemento de sostén. La
existencia de la cultura egipcia fue posible gracias al oasis creado por el Nilo
que deja dos grandes desiertos a los lados de éste, un oasis con más de mil
kilómetros de longitud pero con tan solo veinte de anchura. Fue y será una de
las mejores civilizaciones ya que supieron utilizar la poca tecnología que
tenían y la escasez de herramientas pero supieron como utilizar los pocos
recursos que tenían muy bien. (Articulo enviado por:
SEYNI GUZMAN. Email: sealguz21@yahoo.com) |