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Elementos
de la decoración. Elementos de belleza en la decoración.
El hombre primitivo de la época glacial se refugiaba en las cavernas que le
brindaban descanso, seguridad y abrigo. De su larga permanencia en estos
refugios surgió el hogar y el impulso de embellecerlo. Las paredes y techos de
la cueva de Altamira estaban decorados con más de ciento cincuenta figuras de
bisontes, jabalís y caballos coloreados con bellos matices de ocre, rojo y
pardo. El hombre de todas las épocas, siguiendo impulsos inherentes a su propia
naturaleza se esforzó en rodearse de cosas bellas y que sirviesen, al mismo
tiempo, para hacer más grata y confortable su vida. En los sentimientos de todo
ser humano existe una confortable su vida. La familia moderna, cultivada por la
magnifica herencia de las obras de arte que el pasado ha legado, refinada por un
mas alto sentido de la vida y sus necesidades, tiene un amplio concepto de su
propio nivel y una mayor apetencia de lo mas bello y cómodo. En la vida de hoy
existe un general deseo de belleza. Al decorar el hogar no solo se trata de
conseguir una satisfacción estética; la finalidad mas concreta acorde con la
posición y con el carácter de la familia y que aquel sea, al mismo tiempo, un
exponente del sentimiento y de una cualidad personal.
El hogar, como el traje, ha de ser cómodo y bello pero al mismo tiempo habrá de
contener expresión sutil que no es belleza ni confort. Lo bello puede no ser
como; lo cómodo puede no ser bello; algo puede ser muy decorativo, pero carecer
de aquella cualidad psicológica por la que se crea una sensación de paz y
satisfacción. La belleza no solo se forma por factores del tipo físico, sino
también por otros tipos psíquicos; estos son los que expresan una cualidad de
ambiente y sentimiento y por lo que únicamente se pueden manifestar una
personalidad o aquel conjunto de cualidades que distinguen a una persona o a un
hogar de todos los demás. La
decoración del hogar, debe tener un carácter
acorde con la individualidad o con el grupo de quienes han de poblar la
vivienda. Aunque esta sea muy bella, muy cómoda o muy funcional, puede ser muy
inconveniente porque su ambiente porque su ambientación y su expresión
psicológica no estén en relación con el verdadero carácter de la familia o en
desacuerdo con sus necesidades. El hogar no es algo frío y poco acogedor pieza
de un hotel, en la que se vive transitoriamente; el hogar, como el traje, ha de
estar ajustado a un tipo, a unas actividades, a una categoría, a un gusto, a una
expresión digna y severa o alegre y amistosa, a un carácter masculino o femenino
y el todo conjugado de manera coherente y armónica. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ]
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