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Enredaderas y tapizadoras naturales.
Las enredaderas resultan ser buenas aliadas al momento de ornamentar, perfumar o
simplemente dar sombra a un espacio. Esta planta pertenece al grupo de las
trepadoras. Al igual que lo indica su nombre, tiene la capacidad de trepar
y de enredarse por las paredes, las rejas, los troncos de los árboles y todo
aquello que se sostenga y les permita buscar la luz y las condiciones que se
necesitan para poder desarrollarse óptimamente.
Estas plantas poseen órganos especiales, que les permiten
escalar por distintos soportes o esparcirse por el suelo, estos órganos dependen
de la especie de las mismas, algunas se tratan de zarcillos o de raíces
adventicias. Suelen crecer con rapidez y son adecuadas cuando se tienen paredes
deterioradas que queramos cubrir, para la decoración de estructuras como las
pérgolas, los tejados, para las rejas, los peñascos, las esculturas y las
fuentes.
La elección de la especie que se va a plantar, se determina
según el lugar en que se vaya a colocar la enredadera. La Hiedra resulta
apropiada para cubrir las paredes, de modo que no necesite tener un soporte
adicional para que se eleve. La misma es acomodada a las distintas condiciones
climáticas, pues tanto al sol como a la sobra. La especie de Campanilla, crece
rápido y es ideal para aleros y pérgolas, la Madreselva es buena para los
cercos, y algunas como el Jazmín y la Dama de noche son aromáticas.
Resulta bueno para la
decoración,
colocarlas en algún soporte como un arco de hierro o una rueda de carro,
conservando controlada la expansión de la misma, de forma que la planta se vea
como tapizando la pieza. Utilizar tinglados de alambre o hilo resulta una
técnica sencilla para indicar de cierta forma la enredadera hacia donde debe
expandirse. Para el mantenimiento de las mismas basta con luz y agua, además de
mantenerlas podadas para que no sean la causa de la obstrucción de ningún
desagüe. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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