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Estacionamientos en la vía publica.
Tradicionalmente los primeros estacionamientos que existieron fueron en las
calles, en el espacio ubicado adyacente a las aceras, frente a las instalaciones
comerciales, a los
edificios de oficinas y frente a las viviendas,
desvirtuando notablemente el propósito de las calles, que es la circulación y,
desde luego, disminuyendo su capacidad, tanto por el espacio ocupado de
estacionamiento como por los movimientos y maniobras para estacionarse. Cuando
se tienen volúmenes de transito importante, o calles angostas, y en el caso de
tener estacionamientos sobre la vía publica, se recomienda el estacionamiento en
paralelo, ya que el estacionamiento en ángulo representa un mayor riesgo de
accidentes por la falta de visibilidad, especialmente en la maniobra de salida.
El estacionamiento en la vía pública puede ser libre o controlado. En el
estacionamiento libre, no existe ninguna restricción para dejar un vehiculo
cerca de la acera, y es la forma ideal para aquellos conductores que logren
encontrar libre un espacio. Sin embargo, su uso no es equitativo, pues un
usuario puede demorar más que otro.
En el estacionamiento controlado, se dispone de señales o dispositivos que
restringen su tiempo de utilización. El número de vehículos que se pueden
estacionar en la calle será mayor mientras menos dure el tiempo de
estacionamiento de cada vehiculo, razón por la
cual muchas autoridades de las principales ciudades del mundo han buscado la
forma de limitar su duración, con el objeto de utilizar mejor los espacios, para
así un mayor numero de gente disfrute del beneficio.
El medio mas utilizado para llevar el control del tiempo son lo parquímetros,
que son aparatos mecánicos con un sistema de reloj accionado por monedas. Con
esto se logra que más gente salga beneficiada, pues como cuesta dinero, el
público limita su tiempo. También se ha visto que estos aparato son una fuente
de ingresos y que, además de llenar una función en el transito, reduce el
personal de vigilancia de los vehículos por parte de las autoridades. Por
Ana Luisa García, para
www.arqhys.com.
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