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La falla es de carácter frágil, tanto en compresión como en
tensión. El material formado por un conjunto de piedras naturales o artificiales
unidas o sobrepuestas se denomina mampostería. Las zonas de contacto entre las
piezas o piedras individuales constituyen planos de debilidad para la
transmisión de esfuerzos de tensión y de cortante. La unión entre las piedras
individuales se realiza en general por medio de juntas de morteros de diferentes
composiciones. La mampostería de piedras artificiales está constituida por
piezas de tamaño pequeño con relación a las dimensiones del elemento
constructivo que con ellas se integra. Las piezas pueden tener una gran variedad
de formas y de materiales constitutivos; entre los más comunes están el tabique
macizo o hueco de barro fabricado de manera artesanal o industrializado, el
bloque hueco de concreto y el tabique macizo del mismo material, así como el
ladrillo sílico-calcáreo. En la construcción rural se emplean también el adobe
(tabique de barro sin cocer) y el suelo-cemento (barro estabilizado con cemento,
cal o materiales asfálticos). El concreto simple suele clasificarse dentro de la
categoría de las mamposterías, debido a que sus características estructurales y
de tipo de fabricación y empleo son semejantes.
Aunque no presenta los planos débiles debido a uniones, su
resistencia en tensión es muy baja y suele despreciarse en el diseño. Las
propiedades estructurales de la mampostería están sujetas en general a
dispersiones elevadas debido al poco control que puede ejercerse sobre las
características de los materiales constructivos y sobre el proceso de
construcción que es en general esencialmente artesanal. Valores típicos del
coeficiente de variación de la resistencia en compresión de elementos de
mampostería se encuentra entre 30 y 40 por ciento, aunque los elementos de
piezas fabricadas industrialmente y construidos con mano de obra cuidadosa
pueden lograrse valores substancialmente menores. Por la elevada variabilidad de
las propiedades, los factores de seguridad fijados por las normas para el diseño
de estructuras de mampostería son mayores que los que corresponden a los otros
materiales estructurales. El aprovechamiento mejor de la mampostería para fines
estructurales se tiene en elementos masivos que estén sometidos esencialmente a
esfuerzos de compresión, como los muros y los arcos. Se emplea también cuando se
quiere aprovechar el peso del elemento estructural para equilibrar esfuerzos de
tensión inducidos por las cargas externas; tal es el caso de los muros de
contención. La mampostería tiende a entrar en desuso en los países
industrializados debido a que requiere el uso intensivo de mano de obra, lo que
la hace poco competitiva con otros materiales. Sin embargo, sigue teniendo
amplio campo de aplicación en muchos países, cada vez más en relación con las
piezas de tipo industrializado y de mejores propiedades estructurales. El
refuerzo de los materiales pétreos permite eliminar la principal limitación
estructural de la mampostería, o sea su baja resistencia a esfuerzos de tensión.
En general, el refuerzo consiste en varillas de acero integradas a la
mampostería en las zonas y en la dirección en las que pueden aparecer
tensiones.(Articulo enviado por: Raul E. Mercedez
M. Pais:
España, Email: Prefiere anonimato) |