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En este artículo se tratará de poner de manifiesto la
conexión existente entre ambas facetas y de sacar conclusiones útiles para la
creación y el diseño desde un punto de vista práctico, destacando cómo y sobre
qué bases funciona el principio lógico de coherencia aplicado a la creatividad
visual.
El principio de analogía y sus funciones: El
concepto de coherencia se basa, fundamentalmente, en la noción de analogía.
Podemos definir la analogía como una idea de igualdad que presenta diversos
grados de exactitud. Es una noción básica sin la cual no podríamos establecer el
menor conocimiento del mundo, al menos en el sentido que para los humanos tiene
el verbo conocer. Según esto, el principio de analogía es, probablemente, el
pilar básico de nuestra percepción visual y de nuestras construcciones mentales.
Imaginar un mundo sin analogía es lanzarse al laberinto de lo absolutamente
indiferenciado, en el que todo es distinto a todo y no existen ni pueden existir
patrones comparativos o normas. Es decir, un mundo incoherente. El principio de
analogía nos permite determinar grupos de pertenencia, identificaciones
individuales, desarrollar comparaciones cuantitativas o cualitativas, y todo
ello con diversos grados de exactitud o aceptación. El principio de analogía,
pues, es flexible, abierto y atento a las situaciones concretas en las que
funciona o se presenta.
Como organizador de la percepción visual aparece en los
niveles más bajos de conocimiento: un niño de pocos minutos de vida usa de
manera innata el principio de analogía para distinguir los rasgos básicos de los
rostros humanos, como demostraron las investigaciones de Mark Johnson y otros
con "rostros" como los reproducidos en la siguiente figura: En otro plano
perceptivo, la analogía actúa como organizador del campo visual y de la forma
percibida, tanto a través del significado de lo que vemos como de su forma. (Articulo enviado por:
Lizbeth Maldonado. EMail:
gatyacuariana@hotmail.com) |