|
Formalismo.
Comprende de la casa I hasta la casa VI, caracterizándose por una
arquitectura muy abstracta, elaborada a escala del ser humano y el lugar. Estas
casas dan testimonio de la lección aprendida en Terragni. Eisenman, desarrolla a
lo largo de los edificios y proyectos que van de 1970 a 1980, toda una teoría de
traslaciones, rotaciones, desplazamientos, simetrías y antisimetrias, giros,
cortes, proyecciones, inversiones, etc. Su obra arranca de un hipotético campo
de elementos cartesiano y neutro, materializado generalmente en un cubo, sobre
el que actúa iniciando un determinado movimiento que da lugar a que se altere el
equilibrio en el cubo originario y aparezca una reacción en cadena de
operaciones formales que terminara por dar forma a la
arquitectura. Estas enormes “esculturas
neoplasticas y lecorbusieranas” en la que muros forjados, ventanas , pórticos y
pilares son el resultado de un juego abstracto de planos macizos y transparentes
y , líneas horizontales.
Este concepto intenta enfatizar la arquitectura como trabajo intelectual , una
arquitectura con premisas formales y por tanto resultados formales. Se trata de
una neutralización estilística, evitando la expresión simbólica. Esta
arquitectura no debe tener significado. En esta primera etapa de Eisenman , hay
una exploración profunda de la disciplina, persiguiendo ansiosamente la
estructura interior de una arquitectura atemporal y autónoma, donde por ejemplo:
las primeras casas se distanciaban de sus emplazamientos y se daban a conocer en
fotografías en blanco y negro. Su obra inicial se fundamentaba principalmente en
planteamientos que resultaban neutrales para su posterior ejecución material.
Estas eran iconicas dado que comenzaban desde cubos, por lo tanto había un valor
original en las formas puras, siendo las casas derivaciones de este valor
original. Se pone énfasis en la idea del proceso creativo, rechazando un cerrado
y definido resultado final para sustituirlo por el dominio de las ideas
iniciales y las sucesivas huellas del mecanismo creativo. Se destaca el proceso
de creación en el que la “forma” explica la manera como se ha formado. A este
concepto se le suma la situación de extrañamiento, en el destierro del lugar, en
el que de un modo natural y orgánico la arquitectura no esta enraizada, ni surge
en continuidad con el genius-losi, y es por ello, que en la distancia que
inevitablemente va a separar el lugar y el proyecto no hay melancolía.
|