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APLICACIONES DEL DISEÑO INDUSTRIAL. Las
nuevas tecnologías basadas en diseño asistido por ordenador o computadora (CAD/CAM)
proporcionan numerosas oportunidades para responder inicialmente con la
simulación a las necesidades y deseos de las personas y reevaluarlos; incluso
pueden estimular necesidades y deseos no percibidos. Pero la tecnología debe
formalizarse en productos comerciales: el diseño industrial, desde su doble
capacidad expresiva y funcional, se ocupa de proyectar los objetos que se pueden
fabricar a través de un proceso industrial. La producción en serie exige que los
productos tengan un elevado volumen de demanda; para ello, un producto debe
atraer a un número de personas suficientemente amplio (un grupo de mercado), por
lo que tiene que tener atributos y ventajas sobre el artículo de la competencia
con el fin de inducir a su compra y satisfacer al cliente que lo adquiere. Entre
estas ventajas pueden estar el ahorro de tiempo y energía en una tarea
determinada, el ahorro financiero, una mayor seguridad para el usuario en
comparación con otros modelos, o el prestigio asociado a la propiedad. A los
diseñadores de productos con experiencia se les pide con frecuencia que actúen
como intérpretes de la cultura contemporánea, además de desempeñar otras
funciones más orientadas hacia el fabricante.
A los industriales les compensa invertir en un desarrollo
cuidadoso del producto antes de lanzarlo a un mercado determinado. Descuidar
esta fase previa puede provocar fracasos muy costosos, como la devolución de un
producto por defectos de seguridad, o un volumen de ventas muy bajo. El diseño
industrial es un aspecto del desarrollo de productos, y está muy vinculado a la
fabricación, la ciencia y tecnología de los materiales, el marketing, el
empaquetado y la ergonomía. Todo el proceso de desarrollo de productos es cada
vez más multidisciplinar. No es frecuente que se pida a un diseñador industrial
que invente un producto nuevo. Por lo general, trabajan junto a otros
especialistas para desarrollar productos como electrodomésticos y mobiliario,
equipos deportivos (yates, ropa especializada o raquetas), material técnico
(cámaras fotográficas o reproductores de discos compactos), equipos de
investigación (para mediciones y análisis técnicos) o vehículos (trenes,
automóviles o bicicletas). También pueden estar involucrados en ciertos campos
de la decoración de interiores (por ejemplo, el diseño de vitrinas, escaparates
y exposiciones). Un signo de la importancia de esta disciplina es que numerosos
fabricantes desean contratar a diseñadores industriales dentro de sus equipos,
ya sea como consultores o como miembros de la plantilla. Cuanto más directo es
el contacto de un producto con sus usuarios, mayores oportunidades tiene el
diseño industrial de intervenir. Por ejemplo, el diseño, desarrollo y
fabricación de productos de consumo, así como su empaquetado, entran dentro del
campo del diseñador industrial, mientras que el proyecto de la caja de cambios
de un automóvil o el desarrollo de piezas de aviones pertenecen al ámbito de la
ingeniería. Los diseñadores industriales se ocupan cada vez más de la
interacción entre las personas y las cosas y de la interacción entre distintas
disciplinas. Los programas informáticos o los manuales de instrucciones son un
buen ejemplo de productos en los que los diseñadores industriales pueden
trabajar junto a informáticos, diseñadores gráficos y expertos en ergonomía para
desarrollar instrucciones y programas claros, lógicos y fáciles de usar, que
constituyen la interacción entre usuarios y productos.
En la actualidad, el diseño de un bien u objeto lleva también
consigo una certificación de calidad que asegura que tanto el proceso de diseño
como el de fabricación del producto responden a unos criterios de calidad
integrales. La certificación de calidad la otorgan las instituciones acreditadas
para ello: los respectivos organismos nacionales de normalización (en España,
por ejemplo, AENOR, Asociación Española de Normalización y Certificación),
coordinados por la ISO, el organismo internacional de normalización. La
profesión de diseñador industrial es reciente. Sin embargo, desde 1945 ha habido
una tendencia a la especialización. En la industria automovilística, por
ejemplo, un diseñador industrial puede limitarse a producir conceptos para la
carrocería o el interior. En otros ámbitos, sin embargo, sobre todo en pequeñas
empresas, el fabricante puede confiarle la coordinación de una amplia gama de
responsabilidades, entre las que pueden figurar el diseño, producción,
empaquetado y exposición de un producto. (Articulo enviado por:
Jawar Jhon Somón Email:
jhonjse@yahoo.es) |