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Con el empleo de los grandes hornos, esta operación no es necesaria, ya
que se verifica en su parte superior. Fusión. Consiste en llevar el mineral a la
temperatura de fusión, para que licuado permita extraer los cuerpos que aún no
se hubiera podido separar; éstos por su menor densidad sobrenadan el metal
fundido y por medios adecuados se los extrae. Para ayudar a la fusión se emplean
elementos auxiliares llamados fundentes, que al combinarse con la materia
terrosa forma una escoria flúida a la temperatura de funcionamiento del horno
(1900° C) y que puede así ser separada del metal fundido. La naturaleza del
fundente depende de la ganga (material terroso que acompaña al mineral en la
mena), si es ácida (silícea o aluminosa) se emplea el carbonato de calcio o
fosfato de calcio; en cambio, si es básica, se le agrega arcilla, pizarra
arcillosa o arenisca. El fundente debe ser agregado al mineral antes de ser
introducidos en los hornos.
Afinación. Después de la fusión, hay ciertos metales como el cobre y el plomo,
de los cuales aún no ha sido posible extraer toda la ganga. Se procede a
fundirlos repetidas veces o a comprimirlos, proceso que denominado de afinación.
Para la separación de la ganga del metal también se ha empleado el método de
flotación, que consiste en introducir el mineral en recipientes de agua con un
reactivo químico espumante. El mineral flota en la espuma y la ganga terrosa se
moja y se sumerge, extrayéndose entonces de la parte superficial las partículas
metalíferas. Este procedimiento es interesante por cuanto permite extraer
metales de las menas en las que éste es escaso. (Articulo enviado por: Tomas Morel.
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