|
Algunos, han llegado intactos hasta hoy, como el tesoro
de los reyes de Ur, encontrado por el arqueólogo Charles Wooley. Entre los
valores más preciados de este tesoro se cuenta el tocado de una de las sesenta y
cuatro cortesanas enterradas en el sepulcro real, de una suntuosidad y un diseño
exquisito, en el que finísimas láminas de oro imitan hojas y pétalos de flores.
Restos de vajilla labrada en oro y numerosísimas estatuillas de cobre, uno de
los metales más trabajados, así como collares y brazaletes de cornalina,
lapislázuli y plata e instrumentos musicales con piedras preciosas completaban
el tesoro más antiguo del mundo oriental.
En las formas y el modelado del metal se descubre un naturalismo de cierta
ingenuidad, con obsesión por el detalle ornamental. Se hace difícil un estudio
del estilo general de la orfebrería mesopotámica debido a la gran variedad de
pueblos y culturas que poblaron sucesivamente el territorio. Sin embargo, en
todos lo objetos se descubre el valor de las fuerzas de la naturaleza y la
esperanza del hombre en una vida después de la muerte, algo que explica que los
objetos más valiosos se encontraran en los sepulcros.
También durante el imperio Persa (VI a.C.) la orfebrería experimentó un
florecimiento. Los tesoros encontrados en las excavaciones dan cuenta de la
habilidad de los artesanos en la realización de bellísimos utensilios y objetos
decorativos en oro y plata. Destacan sobre todo las piezas del último período
del Imperio. El naturalismo de las estatuillas destinadas a los hipogeos y el
logrado dinamismo de su decoración refleja la influencia de los artistas
griegos. (Articulo enviado por: SEYNI GUZMAN.
Email: sealguz21@yahoo.com) |