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Edificios
modernos. Son estructuras que se encuentran a nuestro alrededor. A
pesar de sus pocos años -la mayoría se construyó entre 1950 y 1980- viven
continuamente amenazadas porque, para muchas personas y desarrolladoras, ya no
resultan efecientes. Puede ser porque no cumplan con los códigos de construcción
más modernos, por no tener ascensores o por falta de instalaciones de
acondicionadores de aire, entre muchas otras razones. Pero, lo cierto es que
hace falta crear conciencia sobre la importancia y el enorme legado que
constituye la arquitectura moderna. A lo largo de su historia, algunas de estas
edificaciones han sufrido cambios tan dramáticos, que ya guardan muy poca
relación con su sentido original de belleza, que dependía de su integración
armónica con el ambiente. El hotel Caribe Hilton y el aeropuerto Luis Muñoz
Marín son, sin duda, los mejores ejemplos de esta tendencia a renovar sin tomar
en cuenta el diseño original. La arquitecta Ivonne Marcial comenta: "A pesar de
que aún sobreviven, no existe ya la esencia de lo que fueron. Esto es muy serio,
pues en aras del progreso, se han mutilado estas estructuras".
Docomomo en Puerto Rico. Conscientes de la situación amenazadora en la que
se encuentran muchos de los edificios que pertenecen a la arquitectura moderna
en la Isla, un grupo de profesores y estudiantes ha decidido unir esfuerzos. Con
esa intención, se ha creado el Capítulo Docomomo en Puerto Rico, que se
inaugurará con varias actividades a partir de hoy, 1ro de febrero. Docomomo, que
es una organización holandesa fundada en 1988, significa DOcumentación y
COnservación de los edificios de espacios y objetos del Movimiento MOderno. Su
misión es crear conciencia, entre las autoridades y el público en general, sobre
la importancia de la arquitectura moderna y promover una cultura de
documentación y renovación de este patrimonio. Actualmente, tiene su sede en
París y cuenta con más de 52 capítulos en todo el mundo con sobre 2,000
miembros. Lo interesante de esta organización es que agrupa a personas de
diversos sectores y no sólo a los arquitectos. Por tanto, estudiantes, artistas,
historiadores, conservacionistas, urbanistas, profesores y todo individuo
apasionado de la arquitectura puede formar parte de este esfuerzo pluralista y
multidisciplinario. "La comunidad aporta una gran riqueza a este esfuerzo",
añade la Arq. Marcial, quien afirma que no sólo los edificios, sino el arte
también se encuentra en peligro. Un ejemplo son los murales que artistas como
Myrna Báez y José Antonio Torres Martinó llevaron a cabo en el Escambrón y que
fueron demolidos.
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