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Impermeabilización de muros. La principal
característica que deben cumplir los cimientos y muros de contención, será la de
evitar que la humedad propia del terreno llegue a la obra; por tal motivo se
emplearan una serie de soluciones tendentes a formar una barrera impermeable
entre el terreno y la construcción. Las telas de tipo asfálticas o butílicas
colocadas en el inferior de los muros, una vez salvado el terreno, actúan de
barrera anticapilar. Los tratamientos superficiales a base de pinturas
asfálticas normalmente no dan buenos resultados con el transcurrir del tiempo,
sobre todo en terrenos muy húmedos. Actualmente se emplea otro tipo de sistema
denominado electro-osmico, basado en la diferencia de potencial, entre el
terreno y el muro, de 10 a 100 milivoltios. Mediante la colocación de un cable
de cobre conectado a unas picas introducidas en el terreno, se crea una
polaridad contaría, invirtiéndose el efecto de la capilaridad. Este sistema no
precisa ninguna fuente de corriente extrema de los elementos. Es un método de
gran aplicación y buenos resultados ya construidas en las que aplicar láminas o
barreras impermeables es de una gran complejidad.
En los muros de contención es necesario formar un drenaje en el trazo para
evitar una sobre presión debida al embalse de agua en su entorno: se coloca un
espesor de grava en contacto con el muro y, en su parte inferior, se ubica un
canal o tubo de drenaje que lleve el agua filtrada a zonas de desagüe. En un
muro al exterior es conveniente dejar unos orificios a distancias regulares,
para la evaluación del agua retenida después de lluvias o torrenteras; también
conviene colocar una tela metálica en su interior para evitar el taponamiento
producido por barro, ramas o piedra. |