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Notre Dame de la Garde. En primera
instancia definimos una
basílica como un lujoso
edificio que originalmente fue utilizado como sede de tribunales. Como tal, la
forma basilical forma parte de un estilo arquitectónico que, fue aprovechado por
líderes eclesiales para la construcción de templos.

El término basílica es una elipsis de una expresión griega que significa casa
real. Y en este caso nos referimos a Notre-Dame de la Garde -mejor conocida como
Bonne Mère-, una basílica menor que se encuentra en Marsella, Francia. Fue
diseñada por el arquitecto Henri-Jacques Espérandieu, y está asentada sobre un
fortín que unos siglos atrás sirvió de protección de un castillo perteneciente
al emperador Carlos V.
En sí misma, la basílica es de estilo románico-bizantino y se encuentra
recubierta de mármol y pórfido. Una de las obras más destacadas en ella es una
gigantesca estatua -coronando el campanario- de 11 metros de altura, que
representa la imagen de María o como es mayormente conocida “la virgen María”.
La misma fue hecha por el escultor Eugène-Louis Lequesne, y el material que
prima es el bronce; aunque fue recubierta de pan de oro en el taller de un
conocido orfebre parisino.
Un detalle interesante es que se puede acceder directamente hacia el área donde
se encuentra la estatua a través de un funicular que trepa la colina de la Garde,
un gran avance tecnológico; ya que en muchos países es poco común habilitar un
transporte para ver una estatua. En muchos casos existe apenas una escalera. Un
dato curioso: El nombre de la Garde proviene de la colina donde se encuentra la
basílica -lugar que fue ocupado por un puesto de observación-. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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