Origen de los suelos


   

Origen de los suelos.

Origen de los suelosToda obra de Ingeniería civil tendrá que ser desplantada ya sea en un suelo o sobre un manto rocoso. El tipo de cimentación que se requiera depende de factores tales, como el tipo de suelo, los asentamientos permisibles de la estructura, la magnitud y distribución de las cargas, la presencia de aguas freáticas, la sismicidad, la velocidad máxima del viento, el hundimiento regional, etc.

La geología, auxiliar de la ingeniería civil, clasifica los sedimentos no consolidados en dos grandes grupos como son los suelos residuales y los suelos transportados. ,Los suelos residuales son el producto de la desintegración y alteración de los componentes minerales de la roca madre debido a los agentes climáticos como pueden ser la humedad, la congelación del agua entre las grietas, la exposición solar, etc. El espesor de un suelo residual puede ser de unos cuantos centímetros a varios metros dependiendo del clima y fisiografía de la región.

En zonas tropicales y subtropicales el espesor de los sedimentos suele ser relativamente grande. Generalmente estos suelos se reconocen porque su granulometría se hace más gruesa con la profundidad, siendo muy variable desde grandes fragmentos, grava, arena, limo, arcilla y coloides (arcilla de tamaño extremadamente pequeño). La densidad y grado de cementación también suelen variar con la profundidad; las densidades más bajas pueden encontrarse en la parte superior del suelo debido al fenómeno de lixiviación que consiste en el arrastre de sedimentos finos hacia las partes más profundas por corrientes de agua.

Las propiedades de compresibilidad pueden ser altas a muy altas. En el caso de áreas volcánicas, pueden generarse arcillas montmoriloníticas de características expansivas. Es importante señalar que los sedimentos residuales suelen presentar los mismos defectos estructurales que el macizo rocoso que les dio origen como pueden ser grietas, fallas, juntas, etc.

Los suelos transportados son el producto de la acción de agentes de transporte que actúan sobre la roca madre o el suelo original entre los que vale la pena mencionar el viento, los ríos, las fuerzas de gravedad, los volcánes y los glaciares, generando depósitos eólicos, aluviales, lacustres y marinos, de piemonte, volcánicos resientes y glaciares. Los sedimentos eólicos son materiales transportados por el viento a un lugar donde se acumulan, formando dunas, loess, playas eólicas y grandes depósitos de polvo volcánico durante las erupciones volcánicas.

Estos depósitos son característicos de regiones áridas donde el nivel de aguas freáticas se encuentra a gran profundidad. Pueden llegar a presentar alta a muy alta compresibilidad. Los loess tienen la peculiaridad de cambiar sus propiedades mecánicas ante cambios en el nivel de aguas freáticas o condiciones de filtración, sufriendo una súbita compactación si soportan la carga de una estructura. Los sedimentos aluviales son arrastrados y depositados por el agua en movimiento.

Debido a cambios de velocidad del agua a lo largo del cauce se van depositando los tamaños de los granos en el lecho del río en forma gradual desde los grandes fragmentos de roca, para velocidades elevadas del agua, hasta los tamaños de granos de suelo como son gravas, arenas, limos y arcillas. En general son bien graduados y medianamente compactos a muy compactos. Los sedimentos finos pueden presentar mediana compresibilidad, pero los cuarzosos pueden tener baja a muy baja compresibilidad.

Los sedimentos finos a muy finos como limos y arcillas son depositados cuando el agua en movimiento sufre una disminución de velocidad, como en los lagos, lagunas marginales, estuarios y deltas. Pueden contener materia orgánica coloidal o pueden estar compuestos totalmente por material orgánico como la turba. Su compresibilidad puede ser mediana a muy alta. En estos suelos es muy importante estudiar la evolución de las deformaciones con el tiempo cuando se aplica una carga, fenómeno conocido como consolidación.

La resistencia al esfuerzo cortante es media a muy baja. Los depósitos de piemonte son sedimentos acumulados al pie de las montañas en su pendiente final debido a avalanchas, deslizamientos, etc. Contienen materiales de todos tipos y tamaño de granos, incluyendo vegetación, troncos y materia orgánica fina. Son suelos sumamente erráticos, haciendo que su compresibilidad sea muy variable y se tenga que determinar con gran detalle, lo mismo ocurre con la resistencia al esfuerzo cortante. Cuando descansan en un lecho de materia orgánica en el contacto con el talud original pueden presentar inestabilidad cuando se aplican sobrecargas en ellos.

Los depósitos volcánicos recientes forman un grupo muy especial debido a su gran variedad, como son grandes fragmentos de roca, lajares, ceniza volcánica, detritus y vidrio volcánico. Pueden clasificarse como sedimentos eólicos, aluviales o lacustres dependiendo del ambiente donde se sedimenten. Cuando sufren el ataque de la intemperie se pueden clasificar como residuales.

Los depósitos glaciares se forman cuando el hielo que se desliza lentamente en los glaciares, pudiéndose clasificar como aluviales, lacustres o incluso, eólicos o residuales. Gracias al colaborador Victor Hugo Jimenez Perez por enviarnos este material.




Un comentario

  1. Marielos says:

    Gracias, me ayudo bastante ok.

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