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Palacios fuera de Europa. Los palacios mas
antiguos conocidos son los egipcios, los cuales, según las descripciones,
exhibidas en su interior una suntuosa decoración de techos dorados y paredes
pintadas en colores vivos, como los edificados en Tebas por Amenofis III y
Ramses III. Los edificios Palaciegos hitias, como el de Bogazkoy, constaba de un
patio central en torno al cual se agrupaban numerosas habitaciones distribuidas
de forma irregular, modelo que se repetiría en otras culturas como la cretense.
Los palacios sumerios y asirios eran autenticas ciudades con varios templos,
patios y edificaciones coronadas por terrazas ajardinadas y rodeadas por altas
murallas, de los cuales son ejemplo el palacio sumerio de Mari, en el río
Eufrates; el de Jorsabad, en Ninive, construido por el monarca asirio Sargon II,
en el siglo VIII a.C.; y los famosos palacios con jardines colgantes de
Babilonia.
Entre los edificios palestinos de la civilización persa, que desarrollo una
importante arquitectura civil, sobresalen los aquemenidas de Susa y Persepolis,
edificados bajo el mandato de Darío I, y los sasanidas de Ctesidonte y Sarvistan.
Estos contaban de numerosas construcciones independientes, elevadas sobre
terrazas, y una gran sala de audiencias, denominada apadana, de planta
rectangular y porticada, con
columnas en sus cuatros frentes. La casi
exclusiva utilización de la madera en la arquitectura china es la causa de que
se haya perdido la mayoría de sus arquitecturas palatina. Sin duda, el palacio
imperial de la Ciudad Prohibida de Pekín es el exponente más importante.
Edificado durante la dinastía Ming en el siglo XV, constaba de varias
dependencias palatinas publicas y privadas, como el pabellón de la Armonía
Suprema o sala de ceremonias, el pabellón de la Armonía del Medio, el pabellón
de la Armonía Protectora o sala de audiencias y el palacio del Cielo Puro,
residencia del emperador, entre otras centenares de estancias construidas con
lujos materiales. Un tipo de estructura similar, compuesta por pabellones,
patios y jardines cercados, aparece en el palacio imperial de Kyoto, en Japón.
El palacio islámico estaba también dividido en tres partes principales, cada una
con su correspondiente patio, la primera, o Mexuar, se dedicaba a la
administración de justicia y a las audiencias; la segunda, el Diwan, estaba
destinada a las grandes ceremonias; la tercera era Harem, o conjunto de
dependencias privadas. El palacio comprendía además, baños y extensos jardines.
Magníficos ejemplos de palacios islámicos son el de Ahmadabad, construido en la
India durante el dominio mogol, y la ya citada Alambra de Granada, combinación
de recinto defensivo y palaciego. La estructura de los imponentes palacios de
piedra de las culturas precolombinas fue menos compleja. Se valieron
predominantemente de formas rectas y elevaron el edificio, con varios cuerpos
superpuestos, sobre una plataforma. Construcciones impresionantes fueron los
palacios mayas de Palenque y Usual, y los erigidos por los incas en Cusco o
Cuzco, de los que se conservan restos.
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