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Acabados
de paredes. Una vez ejecutada una pared, se puede optar por diversas
soluciones que se engloban en tres grandes bloques; obra vista, pañete y
aplacados.
Obra vista. s la opción en la que se mantiene el aspecto original de la
obra, por lo que se requiere una buena ejecución de la misma, ya que no se va a
cubrir con ningún material y se apreciaran los posibles fallos constructivos.
Los bloques de hormigón se emplean en viviendas o industrias; el acabado puede
ser clásico (gris) o con adición de un colorante (blanco, rojo, marrón…); la
textura de la cara vista será lisa, rugosa o con graficados decorativos.
Pañete. Es el recubrimiento de paredes mediante una capa de espesor
variable, compuesta de mortero (cemento, cal o yeso) cuya principal misión
consiste en proteger el muro de los agentes atmosféricos (humedad) o en
prepáralo para su acabado final (pintura, papel, etc.). Los pañetes pueden ser
interiores o exteriores.
El pañete de distinguen tres fases: Enfoscado: es la primera capa y la más
basta, cuya finalidad es lograr la regulación de la pared. Revoco: es la
capa intermedia, de menor grosor que la anterior, y se aplica cuidadosamente
sobre ella con arena mas fina. Enlucido: es la ultima capa o de acabado.
Los acabados pueden ser maestrados o de buena vista.
Aplacados. Esta es otra tipologia en el acabado de muros es mediante la
adicción sobre la obra cruda de material de mejor calidad, para mejorar el
aspecto exterior y dar una sensación estética de acuerdo con las calidades del
proyecto. Son diversos los materiales, pero normalmente se resumen en:
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