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Percepción
del edificio. LA ACTITUD EN LA PERCEPCIÓN. La
percepción no es problemática solo porque podamos juzgar las situaciones de
forma poco satisfactoria. Es una experiencia corriente, pero paradójica, el que,
al mismo tiempo, persona diferentes experimenten el mismo entorno de manera
similar y diferente. El que seamos capaces de participar en las actividades de
la vida diaria prueba que tenemos un mundo común. Todos nos vemos una
casa ante nosotros, podemos andar en su
alrededor, mirar por las ventanas, llamar a la puerta y entrar.
Obviamente, todos hemos visto la casa, de nada se deduce que alguien pensara
estar delante de un árbol. Pero también tenemos enfrente, parece a menudo como
si viéramos objetos completamente diferentes. Esto también es cierto cuando
juzgamos la casa que tenemos enfrente, parece a menudo como si viéramos objetos
completamente diferentes. Esto también e cierto cuando juzgamos a las personas y
no menos para las obras de arte. Afortunadamente, suele ocurrir que estemos de
acuerdo, pero esta muy arraigada la idea de que sobre gustos no hay nada
escrito.
Esto quiere decir que tenemos diferentes actitudes u orientaciones hacia las
mismas cosas. Todos hemos experimentado como una misma cosa puede cambiar según
nuestra propia actitud. Si estamos en un mal momento, incluso cosas conocidas y
queridas pueden parecernos repulsivas. Los psicólogos han estudiado este aspecto
de la percepción y han encontrado que la actitud juega un papel importante de lo
que creíamos. Se ha demostrado que tenemos cierta tendencia a sobrestimar el
tamaño de las cosas que consideramos valiosas, y otros experimentos muestran
como las mismas cosas permanecen en una escala neutra para otros. Por ello
tenemos que darnos cuenta que de nuestra actitud no solo induce una apariencia
más o menos agradable de las cosas, sino que incide directamente en el fenómeno.
Incluso se puede decir que no tiene sentido hablar de fenómenos
independientemente de una actitud. Por tanto, un realismo ingenuo es victima de
un error básico y fundamental, al creer que, a priori, el mundo es similar para
todos.
La situación suele estas dictada por la actitud. Al leer, las letras se nos
presentan con forma, tamaño y color, pero la tarea exige que dirijamos nuestra
actitud hacia la forma, mientras que el tamaño y el color son irrelevantes, o
incluso molestos, si la percepción no los omite. La percepción, por lo tanto, es
todo menos una recepción pasiva de impresiones. Podemos cambiar el fenómeno si
cambiamos nuestra actitud. Algunos utilizan la palabra intención en vez de
actitud para subrayar el del acto perceptivo carácter activo. Cuando se requiere
una actitud mas precisa, se necesita una profundidad intencional mayor; cuando
tenemos que estudiar la cosa más de cerca y juzgarla de una forma mas activa,
nuestras clasificaciones cotidianas falla y no logramos aprender totalmente la
situación. Esto se pone de manifiesto bien en la falta de acuerdo, bien
recayendo en el consenso superficial de cada día. El que, sin embargo,
utilicemos los mismos nombres para las cosas demuestra que el lenguaje en
general sirve para describir el mundo sencillo, evitando complicar las cosas
innecesariamente, pero sabemos que todo lo que consideramos particularmente
valioso, como la naturaleza, el arte, la intención científica y la fe religiosa
se caracterizan por trascender al nivel de la vida cotidiana. Por: Luisa Garcia, para
arquitectura y construcción en
ARQHYS.com.
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