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Tal es el caso del pequeño rompecabezas de la ilustración que
comentamos. La perspectiva del dibujo permite cometer serias incoherencias que
el cerebro salta para que la tercera dimensión sea coherente con el plano del
dibujo. En realidad, tal coherencia, no existe, puesto que se trata de una
imagen imposible.
Coherencia funcional: En términos generales
puede decirse que todo aquello construido por el hombre ha sido hecho por un
motivo o para cubrir una cierta necesidad. Es lo que llamamos función, uno de
los principales condicionantes de la forma de los objetos. Para poder cumplir su
función, es frecuente que las cosas tengan que tener una forma determinada, o
una entre un conjunto limitado de posibilidades. Diseñar un objeto que cumpla
una función es, siempre, superar un reto. De ahí que los objetos tradicionales,
ideados con mucho esfuerzo para cumplir funciones muy concretas, suelan poseer
estructuras formales de gran coherencia y rigor. Como los barcos vikingos, que a
pesar de su reducido tamaño permitieron a los hombres del norte navegar todos
los mares conocidos, en expediciones que podían durar varios años.
Coherencia en la proporción.
Se denomina proporción a la relación existente entre dos cosas, y también
al conjunto de relaciones proporcionales que afectan a una obra. Es decir, la
relación entre las partes que la constituyen y entre las partes y el todo. La
proporción, como la masa o la superficie, es una magnitud visual, y puede
apreciarse sin necesidad de cálculos o medidas: a simple vista. Algunas
proporciones gustan y otras disgustan, según qué contextos, sin que podamos
definir la causa con claridad. Antes de dar el primer golpe con el cincel, o de
plasmar la primera pincelada, o de dibujar la primera línea del proyecto, muchos
artistas toman numerosas medidas para definir las partes más representativas de
sus obras, construyendo una especie de esqueleto invisible para su creación,
basado en las proporciones que más les satisfacen. Un esqueleto que da unidad y
coherencia a todo lo construido después sobre él, y que el ojo será capaz de
descubrir bajo la forma del encanto y de la armonía.
Coherencia de estilo: Los estilos artísticos
son producto de situaciones culturales que cambian con el tiempo. Buscan la
expresión, la originalidad, la reacción frente a situaciones que no gustan o el
desarrollo de formas nuevas. Se trata, pues, de un sentido de la coherencia del
que fácilmente podemos perder la pista.
Repeticiones y diferencias: Dos cosas
iguales, casi por definición, son coherentes entre sí. De ahí que la repetición
sea uno de los recursos básicos para dar coherencia a una obra, aunque se corra
el riego de aburrir. Existe repetición en las columnas de un templo dórico y en
los temas musicales de una sinfonía, por no hablar de las canciones del verano
que repiten doscientas veces la misma estrofa. La repetición puede convertirse
en variación, que es otra manera de crear diversidad sin perder coherencia y sin
caer en el aburrimiento. La variación también se da en música, en arquitectura y
en artes decorativas. Las tres pequeñas tallas de flores reproducidas en la
ilustración son un ejemplo de variación formal, respetando el mismo sentido de
la estructura. (Articulo enviado por: Lizbeth
Maldonado. EMail: gatyacuariana@hotmail.com) |