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Loza. Loza común, o loza blanca, de grano grueso y
coloreado, para artículos sanitarios y domésticos de bajo costo. Loza fina, o
loza dura, de grano fino y blancuzco. Semiporcelanas, hechas con pasta cruda no
muy seleccionada pero cocidas a 1.200º C. Imitan a las porcelanas verdaderas.
TRATAMIENTOS ESPECIALES: VIDRIADO. A lo largo de la historia la cerámica
vidriada ha sido menos habitual que la no vidriada. Esta técnica consiste
básicamente en aplicar minerales que vitrifican (sílice o boro) combinados con
elementos endurecedores (como la arcilla y los fundentes) y agentes mezcladores
(como el plomo y la sosa). El barniz puede aplicarse a un recipiente antes de la
cocción o tras la cocción en el grado biscuit, en el que una vez aplicado el
barniz, se vuelve a cocer la pieza. Los ingredientes que forman el barniz deben
mezclarse y adquirir un estado vítreo a una temperatura compatible con la que
necesita la arcilla. Pueden utilizarse muchos tipos diferentes de barnices.
Algunos realzan el color de la pasta, otros lo enmascaran. Los barnices
alcalinos, muy utilizados en Oriente Próximo, eran brillantes y, a menudo,
transparentes. Tenían una composición a base de sílice (como la arena) y una sal
de sodio. Los barnices de plomo son transparentes y tradicionalmente se hacían
con arena mezclada con sulfuro u óxido de plomo. Fueron utilizados por los
ceramistas romanos, chinos y europeos del medievo y se siguen usando en la loza
europea. Los barnices al estaño, opacos y blancos, fueron introducidos en Europa
por los ceramistas árabes y se utilizaron en la cerámica vidriada española, en
la mayólica italiana, en la loza fina europea y en la cerámica de Delft, ciudad
holandesa que en el siglo XVII era el centro de la loza estannífera de calidad.
Con el paso del tiempo, chinos y japoneses los emplearían para los objetos
destinados al mercado europeo. Los óxidos metálicos dan color a los barnices. El
cobre hace que el barniz de plomo adquiera un tono verde, y el barniz alcalino
un tono turquesa; un fuego bajo hace que el cobre se torne rojo. El hierro puede
dar tonalidad amarilla, parda, gris verdoso, azul y, mezclado con otros
minerales, rojo. Los feldespatos (minerales, silicato de sodio, potasio, calcio
o bario que forman parte de muchas rocas) se utilizan para barnizar gres y
porcelana, pues funden a temperatura elevada. Los efectos específicos de cada
barniz sobre la pasta de arcilla dependen tanto de su composición como del
control del horno.
LA INDUSTRIA CERAMICA ARGENTINA. Las necesidades del país en el rubro
cerámico son cubiertas por plantas instaladas en gran parte de los alrededores
de Capital Federal y Rosario (Santa Fe). Empresas extranjeras, como Tsuji
(Japón) y Verbano (Italia), importaron maquinarias y tecnología y hasta
operarios calificados, pero en la actualidad han adoptado las materias primas,
la mano de obra y las modalidades del mercado nacional. Los tonelajes extraídos
de materias primas son elocuentes: Más de 3 millones de toneladas anuales de
arcillas varias, abarcando los 2/3 de minerales no metalíferos. Dicha cantidad
comprende a las arcillas utilizadas en las fábricas de cemento y de ladrillos.
Las arcillas grasas no sobrepasan las 25.000 tn/año. La explotación de arcillas
refractarias y decolorantes suministra otras 100.000 tn/año. De las 100.000 tn/año
de caolín, un 60% procede de yacimientos de la provincia de Chubut. El resto se
extrae de San Julián y Puerto Malvin (Santa Cruz), sierra de Ambato (Catamarca)
y Bardas Negras (Neuquén). En ocasiones se registra importación de pocos miles
de toneladas de variedades muy puras. El feldespato, menos de 30.000 tn/año, es
obtenido de Córdoba y San Luis. Cuarzo y arenas blancas, aunque también
aprovechadas para vidrios se acercan a las 100.000 tn/año. Córdoba y San Luis
junto con Catamarca son los principales proveedores. (Articulo enviado por:
Ramón López García. Pais:
Republica Dominicana, Email: Prefiere anonimato) |