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Puertas con problemas para cerrar.
Una de las molestias más comunes en los hogares es que las
puertas tienden a no
cerrar o abrir bien, por lo que siempre se le debe hacer una pequeña fuerza para
poder maniobrarla. Esta problemática es tediosa para cientos de personas, ya que
si no es que está rozando la puerta de uno de sus bordes, es que esta creció, o
está un poco vieja.

Muchas personas tienden a solucionar este problema sustituyendo la puerta por
una nueva, pero esta problemática se puede solucionar fácilmente sin la
necesidad de gastar en una estructura nueva. Lo primero que la persona debe
hacer es buscar el origen del problema y comenzar a trabajar desde ese punto.
Las herramientas a utilizar no son muchas, ya que el arreglo necesita más de
visión que de herramientas.
Los dos problemas más comunes de que una puerta no cierre o abra bien son: que
la puerta se mueva de su cuadro original, y que la madera se haya hinchado
debido a la humedad del lugar.
Muchas personas tienden a cepillar el borde de sus puertas cuando piensan que el
problema radica en el crecimiento de la puerta, sin embargo; comienzan a
cepillar sin generar ningún resultado ya que la puerta presenta descuadres, en
los que no vale el cepillado de la puerta, ya que sigue cayendo en el borde del
marco.
Se recomienda antes de todo apretar los tornillos de la puerta que agarran las
bisagras y los goznes, ya que a veces tienden a aflojarse produciendo el
movimiento lateral de la puerta dentro del marco. Ahora bien, si el problema
yace en esta parte de la puerta y los tornillos no quieren ajustar, entonces es
un indicio que se han salido las rocas debido a un agrandamiento de los
orificios en la madera del marco. Para solucionar este problema se debe colocar
tornillos mucho más gruesos de los que tenía.
Si ninguna de las anteriores opciones subyace en la problemática de la puerta,
entonces se debe observar si es un hinchamiento de la madera, para ello se
observa el borde de la puerta fijamente, y se busca la parte que esté más pulida
de toda la puerta, claro está si está pintada. Si esta es de madera natural,
entonces de deberá pasar tiza por todo el borde y cerrar y abrir la puerta
varias veces; el área en que se vea menos la tiza es el lugar en donde está
chocando la puerta.
Luego de detectar el área, se debe utilizar un cepillo de carpintero, una
lijadora o una lija gruesa y pasarle por el borde que choca, suavemente pero
firme. Mientras frote el borde debe ir comprobando para que no lije demasiado la
puerta y produzca un orificio entre el marco y el borde de ella. Dependiendo en
donde esté ubicado el roce es que se determinará el proceso a darle, o sea, si
el roce se origina en la parte superior de la puerta se realiza como antes se
había citado, ahora bien, si yace en la parte inferior, entonces se debe
desmontar la puerta y lijar. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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