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Pulido de pisos.
Los pisos de madera le ofrecen un estilo muy armonioso al hogar, ya que
estos son muy hermosos y estéticos. Sin embargo para garantizar su belleza estos
se deben limpiar constantemente y se deben pulir para garantizar el alisado y
abrillantado de la
madera. El pulido no es
más que frotar la madera con una pulidora, lija, o cualquier objeto abrasivo.

El pulido de la superficie se realiza en varias etapas; en la primera se utiliza
una pulidora de rodillo abierto y se da como mínimo tres pasadas a la
superficie. El último pulido se debe realizar utilizando una pulidora rotativa o
se puede usar un taladro eléctrico al cual se le coloca un lijador. La
efectividad del trabajo está relacionada con el movimiento que utilice para
realizar el pulido, por ello siempre se debe realizar un movimiento parejo y
uniforme; de este modo no se producirán pozos.
Es recomendable que antes de pulir cualquier superficie de madera prepare el
área donde realizará el trabajo, ya que su limpieza dependerá del acabado de
este, por ello; se debe limpiar todo el piso cuidadosamente, eliminando
cualquier presencia de polvo, suciedad, grasa, mancha, etc. Después de dar el
pulido se debe limpiar nuevamente para eliminar cualquier partícula residual que
pueda arruinar el tratamiento final de la superficie.
Este trabajo se debe realizar con la mayor protección posible, de este modo se
podrá evitar cualquier posible accidente. Por ello, el usuario siempre debe
tener su mascarilla contra polvo, unos lentes protectores, debe tener un calzado
que no resbale, etc.
El pulido se debe realizar en la misma dirección de las vetas, de este modo se
podrá evitar que las lascas se levanten. Es recomendable iniciar con lijas
gruesas para generar superficie plana, después se debe disminuir el grosor del
grano hasta que la madera esté lisa. El tipo de lija a utilizar se determina
según la madera que posea el piso, por ejemplo; si la madera es blanda se
necesitará una lija de grano fino. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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