|
Revestimiento
de bóvedas.
Consiste en la construcción de una nueva capa envolvente de la
bóveda, de espesor promedio igual o inferior al de esta, en el que se incluyen
elementos de tirantes y cadenas que eviten nuevas deformaciones. Estos elementos
pueden ser arcos fajones de cerámica o de
hormigón, tirantes configurados por perfiles
metálicos o de madera, encadenados armados. Desde la aparición del
micro-hormigón proyectado, existe la posibilidad, antes negada de revestir las
bóvedas por su cara inferior. Parece obvio indicar que con ello se pierde la
visión del aparejo abovedado, por lo que esta operación, tal vez la de menor
coste, solo puede reservarse a túneles de hormigón o de fábricas cuya memoria
formal no interese.
Sea cual sea la cara envuelta y el material de revestimiento (y esté éste armado
o no) resulta necesario establecer conectores entre ka capa antigua y la añadida
a fin de hacerlas trabajar conjuntamente. Frecuentemente estos conectores son
redondos o pernos de acero, tomados en la vieja bóveda mediante perforaciones en
las juntas y mortero o taco químico. El problema es que con esto introducimos el
huevo de la corrosión en un nido pétreo o cerámico, destinado por tanto a durar
más que el acero. Hasta hace muy poco, la única forma de conjuntar parcialmente
esta muerte anunciada era el uso de armadura y conectores de otros metales, como
el acero inoxidable (no siempre fiel a su nombre), el latón y otros.
La solución, hoy ya posible, estriba en no armar este revestimiento con acero,
sino con elementos no metálicos, como la fibra de vidrio y la fibra de vidrio y
la fibra de carbono. La primera puede emplearse tanto en forma de redondos,
imbebibles en hormigón (con algunas precauciones), como en malla tejida y
fieltro no tejido, que se coloca con resina o con mortero. La fibra de carbono
esta hoy solo disponible para construcción en forma de malla con resinas, aunque
existen para usos aeronáuticos redondos y cables de fibra de carbono. En el caso
de bóvedas y cúpulas tabicadas (con dovelas cuya tabla supere al tizón), el
revestimiento de malla de fibra con mortero de resina resulta particularmente
adecuado, por cuanto el incremento de peso es mínimo, lo cual conviene
particularmente a una membrana poco pesada.
Artículo escrito por:
Ana Luisa Garcia
Escritora de artículos para el Portal
www.arqhys.com
Santo Domingo, Rep. Dom
|