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Plasticidad de los suelos. Existen suelos
que al ser remoldados, cambiando su contenido de agua si es necesario, adoptan
una consistencia característica, que desde épocas antiguas se ha denominado
plasticidad. Estos suelos han sido llamados arcillas, originalmente, por los
hombres dedicados a la cerámica. La plasticidad es, en este sentido, una
propiedad tan evidente que ha servido antaño para clasificar suelos en forma
puramente descriptiva. Otra rama de la ingeniería ha desarrollado otras
interpretaciones del concepto plasticidad, fundándose en las características
esfuerzos-deformación de los materiales. La distinción entre el comportamiento
plástico y el elástico se han de establecer claramente, puesto que las
conclusiones y criterios del ingeniero ante ambas posibilidades son muy
diferentes. Naturalmente no es este el lugar apropiado para establecer
detalladamente la distinción, que comprende dos aspectos básicos: la influencia
de los esfuerzos y deformaciones del material y la razón de variación actual de
esos esfuerzos.
Al tratar de definir en términos simples la plasticidad de un suelo, no resulta
suficiente decir que un suelo plástico puede deformarse y remoldarse sin
agrietamiento, pues una arena fina y humedad tiene esas características cuando
la deformación se produce lentamente y sin embargo, no es plástica en un
sentido, mas amplio de la palabra; hay entre el comportamiento de la arcilla y
de la arena en cuestión una importante diferencia: el volumen de la arcilla
permanece constante durante la deformación, mientras que el de la arena varia;
además, la arena desmorona en deformación rápida. En fin se puede definir la
plasticidad como la propiedad de un material por la cual es capaz de soportar
deformaciones rápidas, sin rebote elástico, sin variación volumétrica apreciable
y sin desmoronarse ni agrietarse. Con esta definición se logra circunscribir la
propiedad a las arcillas en ciertas circunstancias.
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