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Consideramos conveniente aclarar que el supervisor nunca
solicita, pide o mucho menos suplica por medio de la bitácora. Cualquier palabra
diferente a "ordenar" representa una distorsión a la función que desempeña y no
debe usarse, aunque se hieran susceptibilidades.
CERTIFICACIONES.- En la libreta de bitácora el supervisor debe
certificar o dar la fe de situaciones o del cumplimiento de ordenes por
iniciativa propia o a solicitud del contratista. Recomendamos que siempre que se
certifique algo es porque se tiene seguridad de que es exacta y precisamente
como se escribe en la bitácora. No esta permitido equivocarse cuando sé esta
actuando prácticamente en calidad de notario.
AUTORIZACIONES.- Es frecuente que la supervisión de autorizaciones
por conducto de la bitácora. De hecho debe hacerse rutinariamente sobre aspectos
críticos, como son autorizaciones de colado de concreto, compactaciones de
rellenos, bancos de nivel, trazos para la fijación de vértices de los inmuebles
y de todo aspecto crítico de cada proyecto en particular. Este tipo de
autorizaciones regulares en el desarrollo de los trabajos, requiere una
cuidadosa revisión previa para asegurarse de que todo esta correcto.
INFORMACIONES.- Eventualmente, el supervisor
utiliza la bitácora para informar al contratista sobre alguna situación, evento,
cambio de personal, visita oficial, revisión especial, etc. Cuando sea necesario
asentar una nota de este tipo debemos observar como única regla el que se
anotará en la bitácora únicamente las informaciones que represente afectación al
programa, al presupuesto o a la calidad de la obra.
PREVENCIONES.- Es muy saludable en asuntos de construcción el
prevenir situaciones o anticiparse a posibles problemas. El uso de la bitácora
por parte del supervisor no debe marginarse de este principio.
CONTROL POR BITÁCORA DE OBRA.-
Este tema que, hemos dicho, es el central desde el enfoque de la supervisión, en
realidad comprende un poco de todos los temas ya que hemos tratado
anteriormente, mas un tanto de lo suyo propio. El control entonces ejercerá
valiéndonos de todos los temas según las necesidades de cada momento del
desarrollo. Cada supervisor tendrá su estilo y criterio particulares para
aprovechar lo expuesto dosificando debidamente las opciones. Lo único que
restaría por tratar es el procedimiento que debe observarse cuando nos
encontramos con un contratista que se niega a obedecer las ordenes o hace caso
omiso de las mismas. Sobre este tema hemos observado situaciones de todo tipo,
pero desgraciadamente abundan aquellas en las que la supervisión carece de
recursos para manejar el problema, y en no pocos casos termina representando un
papel realmente lastimero al quedar atrapado en un juego establecido por el
contratista para su propio beneficio. Procederemos a exponer un procedimiento
adecuado, pero antes recordamos o hacemos saber a los señores supervisores que
ante un contratista que se revela contra el orden establecido se debe, antes que
nada, conservar la serenidad y actuar inteligentemente.
Los pasos a seguir son los siguientes: I.- Toda parte de una orden
rutinaria o extraordinaria que se le da al contratista por medio de la bitácora
de obra, precisa para que la orden proceda, que la supervisión mencione en la
nota un plan razonable para su cumplimiento. II.- Una vez vencido el plazo
concedido y habiendo comprobado que no se atendió la orden emitida, procederemos
a asentar una segunda nota en la bitácora, haciendo referencia a la primera y
concediendo un nuevo plazo, igual o menor que la anterior. Simultáneamente
deberá informarse del asunto a nuestros superiores. Por ultimo se trata de
convencer con amabilidad al contratista para que cumpla con su obligación y nos
exprese el motivo por el que se resiste a cumplirla. Si en su explicación
encontramos argumentos sólidos y/o convincentes, debemos ser razonables y
reconsiderar la orden, ya sea para ampliarle el plazo o bien para buscar alguna
solución al problema en su conjunto para no dejar cabos sueltos. Cuando se
presente un caso así, debemos tener mucho cuidado en que los argumentos sean
realmente razonables. III.- Si llegase a vencerse el segundo plazo concedido,
procederemos a sentar una última nota en la bitácora, haciendo referencia a las
notas anteriores, culminando a la atención inmediata del problema y señalando
una sanción en caso de no actuar conforme a lo ordenado en un nuevo plazo que
deberá ser, de preferencia, menor al segundo concedido (en caso extremo serán de
la misma duración que el segundo). Las sanciones mas apropiadas y efectivas
serán las de no autorizar la estimación inmediata, el no conceder prorrogas, y
la más drástica puede ser la rescisión del contrato por incumplimiento. Desde
luego puede haber muchas otras y la que se use dependerá de las circunstancias,
del tipo de obra y del criterio del supervisor.
Procederemos después a informar a los
superiores y, de común acuerdo con ellos, se optará por algunas de las
siguientes alternativas: Citar a una reunión urgente al personal técnico
directivo de la constructora para tratar el asunto. Esta reunión debe convocarse
para la fecha más próxima posible y conviene hacerlo, además de por vía
telefónica, por escrito y con acuse de recibo, y con copias marcadas para el
director general de la constructora y para el contratante. En esta reunión se
tratara de resolver, por medio de la cordialidad, pero en forma inflexible, el
problema. Encontraremos en ella, además, ocasión para poner al tanto de los
acontecimientos a los directivos de la constructora, los cuales es común que no
estén al tanto o que tengan versiones deformadas de estos problemas de parte de
su personal de campo, o bien actúan en total acuerdo con ellos. Indudablemente
que la presión ejercida en la reunión motivará un cambio en la resistencia
ofrecida. En caso de que hubiera ignorancia de los hechos, se reclamará al
residente su actitud inconveniente y tendrá que someterse a la orden establecido
en la obra. Además, para la supervisión, quedara el precedente en contra del
residente y, en caso de repetirse un caso de esta naturaleza, quedara expuesto a
que se solicite su sustitución. La segunda alternativa consiste en el mismo
procedimiento, pero por medio de oficios. Esta tiene efectos mas limitados y más
lentos, pero es también muy útil y tiene la ventaja de dejar huella por escrito. (Articulo enviado por: Felix . G. Nufio G.
Email: felixgng@yahoo.com) |