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Cuando hay una textura real, coexisten las cualidades
táctiles y ópticas, no como el tono y el color que se unifican en un valor
comparable y uniforme, sino por separado y específicamente, permitiendo una
sensación individual al ojo y a la mano, aunque proyectemos ambas sensaciones en
un significado fuertemente asociativo.
Escala. Todos los elementos visuales tienen
capacidad para modificar y definirse unos a otros. Este proceso es en sí mismo
el elemento llamado escala. El color es brillante o apagado según la
yuxtaposición, de la misma manera que los valores tonales relativos sufren
enormes modificaciones visuales según sea el tono que está junto o detrás de
ellos. En otras palabras, no puede existir lo grande sin lo pequeño. Pero
incluso cuando establecemos lo grande a través de lo pequeño, se puede cambiar
toda la escala con la introducción de otra modificación visual. Es posible
establecer una escala no sólo mediante el tamaño relativo de las claves
visuales, sino también mediante relaciones con el campo visual o el entorno. En
lo relativo a la escala, los resultados visuales son fluidos y nunca absolutos,
pues están sometidos a muchas variables modificadoras.
Dimensión. La
representación de la dimensión o representación volumétrica en formatos visuales
bidimensionales depende también de la ilusión. La dimensión existe en el mundo
real. No sólo podemos sentirla, sino verla con ayuda de nuestra visión
estereoscópica biocular. Pero en ninguna de las representaciones bidimensionales
de la realidad, sean dibujos, pinturas, fotografías, películas o emisiones de
televisión, existe un volumen real; éste sólo está implícito. La ilusión se
refuerza de muchas maneras, pero el artificio fundamental para simular la
dimensión es la convención técnica de la perspectiva. Los efectos que produce la
perspectiva pueden intensificarse mediante la manipulación tonal del
«claroscuro», énfasis espectacular a base de luces y sombras. La perspectiva
tiene fórmulas exactas con numerosas y complicadas reglas. Usa la línea para
crear sus efectos, pero su intención última es producir una sensación de
realidad. Hay algunas reglas y métodos bastante fáciles que podemos ilustrar.
Movimiento. El elemento
visual de movimiento, como el de la dimensión, está presente en el modo visual
con mucha más frecuencia de lo que se reconoce explícitamente. Pero el
movimiento es probablemente una de las fuerzas visuales más predominantes en la
experiencia humana. A nivel fáctico sólo existe en el film, la televisión, los
encantadores móviles de Alexander Calder y en todo aquello que se visualiza con
algún componente de movimiento, como la maquinaria o las ventanas. Pero hay
técnicas capaces de engañar al ojo; la ilusión de la textura o la dimensión
parece real gracias al uso de una expresión intensa del detalle como en el caso
de la textura, o al uso de perspectiva y luz y sombras intensas como en el caso
de la dimensión. (Articulo enviado por: Lizbeth
Maldonado. EMail: gatyacuariana@hotmail.com) |