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Destornilladores y herramientas.
Además del martillo, el destornillador es una de las herramientas manuales más
comunes, antiguas y utilizadas. Incluso autores como Witold Rybcynski,
consideran que esta es la mejor herramienta del milenio y una de las más
importantes. El destornillador data del siglo XV. Al parecer Leonardo Da Vinci,
usó un aparato que seria el predecesor del mismo. En los talleres de
carpintería, para asegurar el agarre de los clavos se les hacía una ranura en la
cabeza, por la que se rotaban. Por medio a esto se desarrolló el tornillo.
Aunque es una herramienta conocida a veces no sabemos elegir el más eficiente
para nosotros, o no lo guardamos en condiciones correctas. Es bueno que sepamos
sus partes, los tipos que existen como darle un buen uso, de este modo
resultarán seguros. Esta herramienta tiene tres piezas diferentes con
características distintas.
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La cabeza: esta es la parte que entramos en el tornillo
para poder hacerlo girar.
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El cuerpo: se conoce como cuña o vástago, es la barra
metálica que puede tener distinto grosor y longitud, según sea el tipo de
destornillador.
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El mango: es la parte por la que lo sujetamos y
ejerceremos la fuerza para que funcione. Puede ser de madera, PVC o de
resinas plásticas. Podemos encontrar varios tipos de destornilladores,
siendo los más comunes:
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Los planos.
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Los de estrella o philips. Estos tienen forma de cruz, lo
que hace menor la posibilidad de salirse de la ranura.
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Hexagonales o tipo Allen.
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De horquilla o acodados. Tiene el cuerpo con dos ángulos
rectos que hacen más fácil su uso.
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De precisión. Son pequeños (tienen menos de 10 cm. de
largo), por lo regular se usan en trabajos de electrónica y relojería. Se
encuentran de punta plana o estrellada.
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En la tiendas podemos encontrar algunos kits con cuerpos
intercambiables para un solo mango.
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Los destornilladores eléctricos y los de carraca, evitan
casi por completo que se ejerza fuerza sobre la
herramienta. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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